Un regalo envenenado

Por: Laura Gil

Si usted piensa que el sistema de Naciones Unidas en el país constituye sinónimo de cooperación internacional, ¿lo seguiría creyendo si supiera que buena parte de su financiación está en manos de Colombia?

El Gobierno sigue convirtiendo a las agencias de la ONU en operadores de proyectos. Eso facilita la ejecución de recursos, lo que permite evadir demoradas licitaciones. Pero sale caro.

Algunas agencias y programas de la ONU no se alimentan de fondos multilaterales y donantes bilaterales, sino de nuestros impuestos. La relación financiera entre el sistema de la ONU y las autoridades nacionales sirve al uno para perpetuar su presencia y a las otras para evadir la normativa colombiana. El Gobierno sigue convirtiendo a las agencias de la ONU en operadores de proyectos. Eso facilita la ejecución de recursos, lo que permite evadir demoradas licitaciones. Pero sale caro.
Analice usted, por ejemplo, el caso de la Oficina de las Naciones Unidas contra el Delito y la Droga (UNODC). Supongamos, por ejemplo, que algún ministerio le entregara a UNODC una suma de 2.000 millones de pesos para un estudio. De manera automática, el 13 por ciento, o sea 260 millones, sería remitido a Viena, sede de UNODC, por cuenta de gastos administrativos. Al monto restante, 1.740 millones, se le aplicaría un descuento adicional por gastos administrativos de corte nacional, que puede alcanzar hasta el 20 por ciento. Con eso, nos despediríamos de unos 220 a 340 millones más.
Para cumplir con el objeto del contrato, UNDOC contrataría servicios externos de universidades, centros de investigación y empresas de asesoría, todos ellos con gastos administrativos similares. Así, quedaría para ejecutar alrededor del 50-60 por ciento del desembolso original. Piense ahora que UNODC, solo una de las 24 agencias en Colombia, llega a ejecutar decenas de millones de dólares del presupuesto nacional cada año. Uno de sus productos ejemplares, el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci), es financiado casi en su totalidad por Colombia.
Al leer la publicación, usted no lo supondría. Aun con el escudo de Colombia en la portada y un reconocimiento de provisión de fondos, los derechos reservados reposan de manera exclusiva en UNODC. ¿No resultaría más eficiente utilizar dineros estatales para fortalecer a las universidades, centros tecnológicos y otras entidades? UNODC no produce nada propio, sino actúa para tercerizar la producción de conocimiento nacional en detrimento de las entidades y los investigadores colombianos. El Gobierno exige una contraprestación de 50 por ciento en cada proyecto otorgado.
Pero las agencias de Naciones Unidas documentan su aporte en especie: bienes fungibles y no fungibles, servicios de personal permanente y, en ocasiones, hasta las mismas instalaciones que presta el gobierno colombiano. Algunos dirán que la intermediación de Naciones Unidas disminuye la corrupción. Pero a un agente colombiano se le puede, al menos, exigir transparencia. Cuando el dinero del Tesoro entra a arcas internacionales, queda excluido de las normas internas. Amparadas en la inmunidad diplomática, las agencias de Naciones Unidas no presentan informes de gastos con facturas y recibos.
Es verdad que no todos los componentes del sistema de Naciones Unidas en el terreno dependen del presupuesto nacional. Las presencias del Alto Comisionado de Derechos Humanos y del Alto Comisionado para los Refugiados y la Oficina de Coordinación Humanitaria han logrado escapar a la intermediación de servicios. Las contribuciones de Colombia a Naciones Unidas para su operación en el terreno no son más que un regalo envenenado: a Naciones Unidas la instrumentalizan sin convertirla en interlocutora política y a los colombianos la ejecución les cuesta caro.
 
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Frente amplio de izquierda por la Paz

Movimientos sociales y políticos de izquierda construyen una plataforma para defender el proceso de paz con las guerrillas y constituir un bloque que juegue electoralmente en 2015 y 2018.

Los diversos sectores sociales y políticos de izquierda que apoyaron al presidente Juan Manuel Santos en la segunda vuelta trabajan en la construcción del Frente Amplio por la Paz, una iniciativa para construir una plataforma política integrada por las distintas vertientes de la izquierda democrática que les permita actuar política y electoralmente unidas. La primera reunión se realizó el martes pasado y en ella se definieron algunos aspectos programáticos para que la iniciativa se convierta en una “alternativa” de poder. El próximo miércoles continuarán trabajando para concretar las acciones que materializarán la alianza de las distintas fuerzas que participan en la discusión.

A la reunión de esta semana asistieron miembros de Fecode, Uso, Onic, Marcha Patriótica, Congreso de los Pueblos, Poder Ciudadano, Fuerza Común, Polo, Unión Patriótica, Poder y Unidad Popular y Movimiento Progresistas, además de un grupo de intelectuales y políticos independientes.

Entre las figuras que participan en la iniciativa se encuentran la exsenadora Piedad Córdoba, el expresidente de la Corte Constitucional Carlos Gaviria, los congresistas Alirio Uribe, Iván Cepeda y Ángela María Robledo, la presidenta del Polo, Clara López, el vocero de Progresistas, Guillermo Alfonso Jaramillo, y el escritor Alfredo Molano Bravo. Durante el encuentro del pasado martes se consideró determinante para el triunfo de Santos el apoyo de la izquierda, que le brindó su respaldo por considerar que el uribismo y “sectores militaristas ” ponen en riesgo la búsqueda de una solución política al conflicto armado. De tal manera se decidió que, ante el peligro que aún representan estos sectores, es necesario que el Frente Amplio por la Paz se consolide y defienda el proceso de La Habana y el que se inicie con el Eln.

De igual manera se concretó que el Frente debe ser la articulación de las organizaciones y movimientos sociales y políticos de la izquierda y en él deben participar comunidades afros, indígenas, campesinas, trabajadores, mujeres, sindicalistas y la población LGBTI. “Es un frente basado en la diversidad, con múltiples militancias y dos objetivos claros: la concreción de una solución política al conflicto armado y la búsqueda de construir una plataforma política que se perfile como alternativa de poder en 2015 y 2018”, explicó la exsenadora Piedad Córdoba.

Los líderes reunidos en torno a este propósito tienen claro que, si la idea madura, debe perfilarse para ser un instrumento social y político que contribuya en la transición de la guerra a la paz. Sin embargo, al mismo tiempo son conscientes de que entre sus actuales promotores hay personalidades que garantizan que el Frente Amplio tenga participación en el Congreso con los parlamentarios que consiguieron una curul y hacen parte de la construcción de la iniciativa.

Tras la reunión del martes se establecieron las bases del programa que perseguirá el Frente Amplio por la Paz. Lo primero es el convencimiento de que el país requiere una solución política al conflicto armado. Lo segundo es la exigencia al Gobierno de que brinde garantías a la oposición política, lo que incluye trabajar en la construcción del estatuto de la oposición. Un tercer punto busca convertir esta plataforma en un garante del cumplimiento de los acuerdos entre el Gobierno y la sociedad civil organizada; el cuarto, impulsar las reformas que la paz necesita, y el quinto, abogar por el cese bilateral al fuego o la implementación de los acuerdos especiales de humanización del conflicto interno, tal y como lo establece el protocolo dos de Ginebra.

Pero más allá de estos objetivos a largo plazo, el Frente Amplio por la Paz tiene tareas urgentes que desarrollar. Lo primero es organizar una movilización nacional en favor de la paz, que se realizaría en agosto. Lo segundo, fomentar un congreso constituyente por la paz. Y lo tercero, organizar una campaña pedagógica para que la sociedad comprenda la importancia de la paz y los alcances del proceso de paz de La Habana.

En conclusión, el Frente Amplio por la Paz, que para muchos no era otra cosa que una campaña electoral para legitimar el voto de la izquierda por el presidente Santos, no parece ser un asunto coyuntural y sus promotores ya trabajan en la construcción de una plataforma amplia que permita que las distintas expresiones de izquierda converjan y actúen conjuntamente para consolidar una alternativa de poder real.

Clara López felicita a la militancia del Polo Democrático y llama a preservar la unidad

La presidenta del Polo Democrático Alternativo y excandidata presidencial, Clara López Obregón envió la siguiente misiva de felicitación a la dirigencia y militancia de esta colectividad de izquierda en todo el país:

Bogotá, 18 de junio de 2014.

COORDINADORES, PRESIDENTES Y DEMÁS INTEGRANTES
COMITÉS DEPARTAMENTALES,  DISTRITALES y MUNICIPALES
POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO
MILITANCIA Y SIMPATIZANTES

Apreciados colegas, amigos y amigas:

Al culminar la campaña presidencial quiero agradecer y reconocer de manera especial a cada uno de los integrantes, militantes y simpatizantes del Polo  el trabajo realizado por el Partido en este certamen electoral que nos ha dejado un saldo positivo no solamente de casi dos millones de votos, sino la recuperación definitiva de la crisis que afectó al Polo desde la pasada campaña presidencial. Como dije al conocer los resultados de la primera vuelta, “¡El Polo vive y la lucha sigue!”

Son muchos los factores los que confluyeron para obtener tan positivo resultado, entre los que resalto:

1.    La inmensa mayoría del Polo se puso la camiseta con entusiasmo y ánimo unitario.

2.    La escogencia de Aída Avella como fórmula vicepresidencial dando muestras de una incipiente convergencia democrática conforme a lo aprobado por el III Congreso.

3.    El nuevo empoderamiento de las mujeres.

4.    El programa de cambio y su presentación propositiva.

5.    Una campaña fresca con una nueva imagen de la izquierda democrática que se logró proyectar como una verdadera opción de Gobierno.

6.    La participación masiva de los jóvenes

En la segunda vuelta presidencial, bajo el amplio paraguas de la libertad de conciencia otorgada por el CEN, unos sectores del Polo votamos por la paz en cabeza de Juan Manuel Santos y, como se lo dije al CEN en mi intervención, para evitar que llegara al Gobierno una propuesta autoritaria y antidemocrática. Otros llamaron al voto en blanco y otros a la abstención. Todas estas opciones igualmente legítimas bajo la decisión del CEN que fue adoptada por unanimidad.

Ahora iniciamos una nueva etapa que debe encaminarse a consolidar los avances de la campaña presidencial y a aprovechar la buena votación para continuar la tarea de construcción de Partido, en unidad y reflexión propositiva. Quiero disipar ante ustedes los rumores insistentes de que aceptaré un cargo ministerial o alguna participación en el Gobierno. Son comentarios tendenciosos que buscan enlodar mi buen nombre y desempeño en las tareas partidarias que he cumplido con decisión, firmeza y efectividad.

No solamente mis declaraciones públicas sino mi hoja de servicios al Polo aclaran suficientemente que mi voto por la paz fue totalmente de principios, que no hubo acuerdo o negociación alguna con el Presidente de la República y que no haré parte del nuevo Gobierno.

Cuando salí de la Alcaldía Mayor de Bogotá con los más altos índices de favorabilidad de Alcalde alguno desde que se llevan los registros, muchos insinuaron que me iría con el prestigio logrado en desarrollo de una tarea partidaria para otra parte. Me reintegré de inmediato a la tarea de reestructurar el Partido y sacarlo de la crisis, en asocio del equipo de dirección del Polo.  Ahora doy cuenta de una difícil pero exitosa labor cumplida.

Nuevamente se tejen toda clase de teorías e hipótesis y quiero reiterarle al Polo en su conjunto, a todos y cada uno de sus integrantes, que culminaré mi periodo como Presidenta del colectivo con el mismo ánimo constructivo y unitario de siempre. Hago un llamado a la unidad, a resistir las tentaciones de la discordia y a aprovechar la gran oportunidad que nos ha dejado el debate electoral para crecer y desarrollarnos en la lucha social, en la deliberación pública e interlocución política y en el ejercicio de una oposición inteligente que convierta nuestras propuestas en verdadera alternativa de Gobierno.

Nuevamente muchas gracias por su aporte al trabajo colectivo que nos permitió sacar tan buen resultado. Este es un triunfo de muchos, de millones. No lo vayamos a dilapidar faltando a nuestro compromiso con los Estatutos, el Ideario de Unidad, el respeto mutuo y la confianza depositada en nosotros por cerca de dos millones de compatriotas.

Fraterno saludo,

CLARA LÓPEZ OBREGON
Presidenta y excandidata presidencial

Colombia: Contra la Guerra, Mandato por la Paz

Por: Manuel Humberto Restrepo Domínguez / ALAI AMLATINA,

La paz es el mandato que recibe Santos para reiniciar un nuevo gobierno. Pasará a la historia como un plebiscito por la paz y contra la guerra, no como una buena evaluación a su gobierno actual.

Santos no podrá reducir la agenda de estado al programa de un partido o de la llamada unidad nacional, tiene en sus manos una agenda de paz para cerrarla y empezar su ejecución material.

Esta vez los votos adicionales respecto a su contendor son votos sociales, salidos de la abstención que sigue siendo la ganadora indiscutible de un sistema caduco. Estos votos sumaron junto a las militancias políticas de izquierda, conservadores o verdes. Como un retrato en su escritorio los votos sin nombre estarán haciéndole memoria a Santos de que para el nuevo gobierno quizá miles de votos altamente significativos vinieron de intelectuales, académicos, artistas, obreros, campesinos, mineros, estudiantes, que estaban afuera de la lucha política electoral y llegaron en silencio en el último momento a aportar al millón de votos que le permitió superar a su contendor del régimen Uribista.

Eso habrá de entenderlo el presidente para gobernar sin triunfalismo, sin prevalencia por los suyos y sus tradicionales electores. Para garantía de la gobernabilidad no hubo una votación, hubo un plebiscito entre la continuidad de la guerra representada por la extrema derecha y su finalización representada por la derecha tradicional. El plebiscito lo gano la paz y contra la guerra y el mandato es para Santos. Hubo siete millones de votos a favor de avanzar hacia el fin del conflicto armado y el cese del uso de las armas como instrumentos, como medio principal para el ejercicio político.

El presidente esta llamado a reiniciar desde ahora su mandato y en el inmediato presente ya hay tareas y retos significativos esperándolo. Hay un cambio de agenda de estado y lo primero será provocar una crisis ministerial inmediata. Cambiar sin dilaciones al ministro de guerra, quien con el nuevo mandato es también revocado por su papel de representante de los señores de la guerra y por la inmoralidad de sus arengas y llamados a la muerte. Éste llamado a deshacer alianzas regionales con los sectores políticos y abrir los espacios para la entrada de sectores sociales hasta hoy silenciados. Y éste llamado a impulsar y logar de inmediato la invalidez de toda reelección, tanto presidencial como de los demás cargos públicos decididos por vía electoral o consultiva.

Su condición de candidato presidente no le permitió gobernar los últimos cinco meses y no cabe duda que esta figura ha sido para mal del país, de la débil democracia y de la tranquilidad pública. Pero comienza un buen momento para que reinicie su mandato, abriendo espacios democráticos donde estaban cerrados. Buen momento y suficiente respaldo político y social para gobernar con los compromisos propios de la democracia, la que se construye a la luz pública, sin cartas escondidas, sin deudas que pagar por cada voto conseguido.

Gana la derecha pero no por cuenta propia, lo hace con el apoyo del centro, la izquierda, los independientes y los inconformes. Gana la paz como posibilidad real para crear condiciones favorables hacia la reducción de las desigualdades y el sostenimiento de las libertades ya ganadas. Los votos que determinaron el triunfo electoral no son enumerables, no dan siquiera un margen para determinar su origen o en su defecto alguien pretender alzarse con el triunfo. Ha sido una situación inédita, distinta. Son votos colombianos, de gentes sin partido, de gentes que no necesitaron de alianzas, ni esperan entrar a ninguna sala de reparto especifico, eso los convierte en celosos guardianes anónimos de una bandera de que entregan a las movilizaciones sociales.

Ganó el país con el fin de un tedioso, odioso y peligroso momento de la reciente historia en la que han corrido los ríos de sangre que pidieron a sus subalternos algunos generales y el todo vale hizo carrera en todos los espacios políticos. Se ha cerrado un capitulo degradado de campaña electoral sin ética ni política, sin principios ni responsabilidades. Los candidatos, dijeron cosas que no cumplirán, prometieron, engañaron, eso era sabido por los votantes, pero no había otra salida. El pueblo otra vez fue conducido desde arriba, desde adentro de los centros de pensamiento de una derecha muy astuta a la que pocas cosas se le quedan por llenar con estrategias en su favor.

Ganó una derecha tan débil como la democracia misma y cercana a su derrota como proyecto político, pero victoriosa y hábil para cubrir con legalidad su falta de legitimidad. Eso lo sabe el pueblo que entregó sus votos invocando la paz. Como en 1789 esta vez se juntaron las clases sociales antagónicas para dar apertura a la posibilidad de construir en colectivo un nuevo pacto social.  Por eso esta vez el pueblo estuvo en las calles para ponerle sus votos a su enemigo de clase y así evitarle su derrota a manos de una derecha extrema que crece y se alimenta con el odio y con las voces y prácticas de la muerte, de la guerra sin fin.  Paradójica pero necesariamente el pueblo salió a contribuir con su adversario para reafirmar que busca en serio la salida final a la guerra.

Los votos que rubricaron la victoria pocos o muchos, no lo sabremos tan pronto, son votos sin alianzas, con éticas, con responsabilidades comunes y disposición para reconstruir al estado de derecho y por garantías inmediatas para los derechos conquistados. Este pueblo que dio sus votos a favor de santos, no lo hizo ganador, pero sin ellos quizá no hubiera ganado. La grandeza de Santos II será poder desprenderse del Santos actual y entender que los votos para ganar no fueron por Santos, fueron por un propósito, por una causa común: La paz sin esperar recompensa.

URL de este artículo: http://www.alainet.org/active/74569&lang=es

CUMBRE DEL G77 + CHINA

Por Katu Arkonada

Hacia un nuevo orden contra hegemónico para vivir bien

La Cumbre del G77+China que finaliza en Santa Cruz de la Sierra, organizada por el Estado Plurinacional de Bolivia cuando se cumplen 50 años de su creación el 15 de junio de 1964, ha sido un éxito organizativo y político que sin ninguna duda va a suponer el relanzamiento de este grupo, el más grande al interior de las Naciones Unidas.
Son tres los principales indicadores que miden el éxito de un evento internacional de estas características: el poder de convocatoria, es decir, el número de altas autoridades y países que acuden a la misma; la declaración consensuada por la Cumbre así como el alcance político de la misma; y la logística y organización que hacen posible que todo el evento se desarrolle con normalidad. Si nos atenemos a las declaraciones realizadas por los propios presidentes, vicepresidentes y primeros ministros durante la plenaria, podemos afirmar sin ningún tipo de duda que la Cumbre del G77+China en Bolivia ha sido un éxito rotundo.
Por un lado, y en el aspecto más formal, la llegada a Bolivia de 13 presidentes, 4 primeros ministros, 5 vicepresidentes, 8 cancilleres o 31 embajadores antes las Naciones Unidas de los 4 continentes del Sur del mundo, hasta completar 104 países de los 133 que conforman el G77+China, supone un hito sin precedentes en la historia del G77+China que en América Latina solo es superado en asistencia de altas autoridades por la Asamblea General de las Naciones Unidas y la CELAC. Todo ello en medio de una excelente organización y coordinación interinstitucional entre el Gobierno boliviano, la Gobernación y la Alcaldía de Santa Cruz que fue elogiada por la mayor parte de países en sus intervenciones.
Declaración de Santa Cruz
Pero si por algo va a ser recordada esta Cumbre del G77+China en su 50 aniversario es por la Declaración de Santa Cruz1 que apunta como nunca antes a cuestionar los paradigmas existentes en el mundo de las Relaciones Internacionales y construye un horizonte para esa nueva Geopolítica del Sur en la transición del mundo unipolar al mundo multipolar. La Declaración de Santa Cruz tiene 242 puntos que han supuesto aproximadamente 90 horas de debate en 30 sesiones de trabajo en el marco de las Naciones Unidas, además de la plenaria de la Cumbre del G77+China, y está estructurada en 5 partes: una primera de contexto general; una segunda parte de contexto nacional; una tercera en la que se defiende la Cooperación Sur-Sur; una cuarta parte en la que se plantean los desafíos mundiales; y una quinta y última parte que desarrolla las necesidades particulares de los países en desarrollo en situaciones especiales.
La Declaración podemos analizarla en dos dimensiones diferenciadas pero complementarias. Una primera dimensión que apunta a la agenda formal-institucional y que tiene como objetivo aportar al debate de la Agenda Post-2015 y la construcción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que deben sustituir a los Objetivos del Milenio, y una segunda que apunta a la construcción de ese otro mundo posible, un mundo de soberanía para el Sur, libre de toda forma de colonialismo e imperialismo.
En la primera dimensión, la del debate post-2015, la Declaración de Santa Cruz destaca que los Objetivos de Desarrollo Sostenible deberían abordar y centrarse prioritariamente en la integración de las tres dimensiones del desarrollo sostenible (económica, social y ambiental), regirse por el documento final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, respetar todos los Principios de Río y tener en cuenta las diferentes circunstancias, capacidades y prioridades nacionales. En esta dimensión se reconoce que la Tierra y sus ecosistemas son nuestro hogar y para alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras, es necesario promover la armonía con la naturaleza y la Madre Tierra.
Se afirma que no existe un único modelo de democracia y se reafirma la necesidad de respetar debidamente la soberanía, la unidad y la integridad territorial y el derecho a la libre determinación, así como el rechazo de cualquier intento de desestabilizar los sistemas constitucionales y democráticos legítimamente establecidos por los pueblos. Asimismo se defiende la soberanía de los pueblos sobre sus recursos naturales en interés del desarrollo nacional y como una forma de avanzar en la erradicación de la pobreza y la reducción de la desigualdad, además de para lograr el crecimiento económico y la creación de empleo, así como la universalización del agua potable y el saneamiento básico en cuanto a Derechos Humanos.
La segunda dimensión apunta al horizonte del G77+China para los próximos años en el marco de la reconfiguración geopolítica y el nuevo mundo multipolar. En esta dimensión se hace una apuesta firme por la Cooperación Sur-Sur como expresión de solidaridad entre los pueblos y países del Sur, basada en los principios del respeto a la soberanía, independencia, igualdad, no condicionalidad, no injerencia en los asuntos internos y el beneficio mutuo. También, y desde una lectura de la crisis del capitalismo, se apuesta por una reforma de la estructura financiera internacional de manera que tengamos un sistema financiero y monetario que refleje las realidades del siglo XXI, incluido un sector financiero internacional debidamente reglamentado que reduzca y desestimule las inversiones especulativas, a fin de que se puedan movilizar los mercados de capital para alcanzar el desarrollo sostenible, y de que esos mercados desempeñen un papel constructivo en la agenda mundial para el desarrollo.
El horizonte antiimperialista y anticolonial también está presente y es de destacar la denuncia que se hace en la Declaración de Santa Cruz del bloqueo a Cuba, instando a que se ponga fin al embargo económico, comercial y financiero que sufre la Isla y que, además de ser unilateral y contrario a la Carta de las Naciones Unidas y al derecho internacional, causa grandes pérdidas materiales y daños económicos al pueblo cubano. Similar posición respecto de la situación neocolonial en las Malvinas donde se reconoce el perjuicio a la Argentina y se insta a encontrar una salida pacífica a la disputa por la soberanía sobre las islas. También se hace una defensa del pueblo palestino y una condena de la ocupación militar israelí, no solo del territorio palestino ocupado (incluyendo Jerusalén), sino también del Golán sirio y territorios del Líbano, reivindicando las fronteras de 1967.
Es importante destacar el desarrollo que se hace en la documento final de la Cumbre del G77+China de propuestas en torno a la biodiversidad, los bosques, la desertificación, los océanos, y especialmente el cambio climático. La Declaración afirma que el cambio climático pone en peligro no solo las perspectivas de desarrollo de los países en desarrollo y su logro del desarrollo sostenible, sino también la propia existencia y supervivencia de los países y las sociedades.
El Vivir Bien como aporte boliviano
La Cumbre celebrada en Bolivia en el 50 aniversario del Grupo de los 77 tenía como lema principal “Por un nuevo orden mundial para Vivir Bien”; y el Vivir Bien en cuanto a experiencia de Bolivia para el mundo estuvo presente en muchos de los discursos de los líderes del bloque, destacando el discurso inaugural del propio Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki-moon que defendió el Vivir Bien y el desarrollo en equilibrio con la Madre Tierra como aportes bolivianos a la construcción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En el documento final de la Cumbre además se incorpora durante varios párrafos una defensa de los Derechos de los Pueblos Indígenas, instando a trabajar en pro de la realización de los mismos sobre sus tierras, recursos naturales, identidad y cultura. En la Declaración se complementan los derechos colectivos con los derechos de la Madre Tierra y todo ello para lograr el desarrollo sostenible y el Vivir Bien en los países en desarrollo.
Bolivia también ha incorporado en la Declaración los principios andinos del ama suwa (no seas ladrón), ama llulla (no seas mentiroso) y ama qhilla (no seas perezoso), principios que, de conformidad con todos los derechos humanos y las libertades fundamentales, contribuyen a los esfuerzos para prevenir y combatir la corrupción. Asimismo, a iniciativa de Bolivia los Jefes de Estado y de Gobierno del G77+China reconocen en el documento final de la Cumbre el masticado (akulliku o chacchado) de la hoja de coca como una manifestación cultural ancestral de los pueblos de la región andina que debe ser respetada por la comunidad internacional.
Una enmienda al documento propuesta por el Presidente Evo, a la que habrá que dar seguimiento e impulso en los próximos meses tanto desde los movimientos sociales como desde los gobiernos del Sur, es la creación de un “Instituto de Descolonización y Cooperación Sur-Sur” con sede en Bolivia en el marco de una alianza económica, científica, tecnológica y cultural entre los países del G77+China para posibilitar una real y definitiva independencia del Sur.
G77+China en Bolivia, el triunfo de la Diplomacia de los Pueblos
La inauguración oficial de la Cumbre del G77+China estuvo antecedida por un encuentro multitudinario entre los movimientos sociales bolivianos y una buena parte de los presidentes de izquierda de América Latina como Raúl Castro, Nicolás Maduro, Rafael Correa o Salvador Sánchez Cerén, además de personalidades como Rigoberta Menchu o el propio Ban Ki-moon, todos ellos encabezados por el propio Evo Morales. Baño de pueblo antes de la ceremonia protocolar que simboliza perfectamente el nuevo paradigma boliviano de Relaciones Internacionales llamado Diplomacia de los Pueblos.  En ese encuentro en el Estadio Tahuichi Aguilera de Santa Cruz, Rafael Correa advertía de los peligros de la restauración conservadora, y en contraposición defendía la unidad de los gobiernos progresistas. Un buen ejemplo de ello es la resolución de apoyo a Venezuela, propuesta en plenaria por el Presidente Evo, ante la agresión imperialista que sufre la revolución bolivariana.
El Presidente Evo afirmó que si continua la agresión imperialista contra la revolución bolivariana, Venezuela y América Latina serán un segundo Vietnam para los Unidos. Afirmación que nos recuerda el “Crear dos, tres, muchos Viet Nam”, el famoso mensaje a la Tricontinental del Che Guevara mientras se encontraba practicando la lucha internacionalista en tierras bolivianas. Dando una vuelta de tuerca a estas ideas, podemos afirmar que para frenar la restauración conservadora y seguir profundizando en la liberación del Sur, necesitamos dos, tres, muchos Evos, Maduros, Correas…que de la mano de sus pueblos sigan los pasos de los Chávez, Bolívar, Martí, Sandino, Farabundo Martí, Allende, Ho Chi Minh, Lumumba, Sankara y tantos otros líderes del Sur que dieron su vida por la liberación de sus pueblos.
En definitiva, y como síntesis de la Cumbre del G77+China y la Declaración de Santa Cruz, podemos afirmar que no puede darse una total erradicación de la pobreza y superación irreversible de la desigualdad, si esta no va de la mano de la liberación económica y política de los pueblos en el marco del Vivir Bien y el respecto a los Derechos de la Madre Tierra, bajo el horizonte de la Cooperación Sur-Sur y la Diplomacia de los Pueblos.