CUMBRE DEL G77 + CHINA

Por Katu Arkonada

Hacia un nuevo orden contra hegemónico para vivir bien

La Cumbre del G77+China que finaliza en Santa Cruz de la Sierra, organizada por el Estado Plurinacional de Bolivia cuando se cumplen 50 años de su creación el 15 de junio de 1964, ha sido un éxito organizativo y político que sin ninguna duda va a suponer el relanzamiento de este grupo, el más grande al interior de las Naciones Unidas.
Son tres los principales indicadores que miden el éxito de un evento internacional de estas características: el poder de convocatoria, es decir, el número de altas autoridades y países que acuden a la misma; la declaración consensuada por la Cumbre así como el alcance político de la misma; y la logística y organización que hacen posible que todo el evento se desarrolle con normalidad. Si nos atenemos a las declaraciones realizadas por los propios presidentes, vicepresidentes y primeros ministros durante la plenaria, podemos afirmar sin ningún tipo de duda que la Cumbre del G77+China en Bolivia ha sido un éxito rotundo.
Por un lado, y en el aspecto más formal, la llegada a Bolivia de 13 presidentes, 4 primeros ministros, 5 vicepresidentes, 8 cancilleres o 31 embajadores antes las Naciones Unidas de los 4 continentes del Sur del mundo, hasta completar 104 países de los 133 que conforman el G77+China, supone un hito sin precedentes en la historia del G77+China que en América Latina solo es superado en asistencia de altas autoridades por la Asamblea General de las Naciones Unidas y la CELAC. Todo ello en medio de una excelente organización y coordinación interinstitucional entre el Gobierno boliviano, la Gobernación y la Alcaldía de Santa Cruz que fue elogiada por la mayor parte de países en sus intervenciones.
Declaración de Santa Cruz
Pero si por algo va a ser recordada esta Cumbre del G77+China en su 50 aniversario es por la Declaración de Santa Cruz1 que apunta como nunca antes a cuestionar los paradigmas existentes en el mundo de las Relaciones Internacionales y construye un horizonte para esa nueva Geopolítica del Sur en la transición del mundo unipolar al mundo multipolar. La Declaración de Santa Cruz tiene 242 puntos que han supuesto aproximadamente 90 horas de debate en 30 sesiones de trabajo en el marco de las Naciones Unidas, además de la plenaria de la Cumbre del G77+China, y está estructurada en 5 partes: una primera de contexto general; una segunda parte de contexto nacional; una tercera en la que se defiende la Cooperación Sur-Sur; una cuarta parte en la que se plantean los desafíos mundiales; y una quinta y última parte que desarrolla las necesidades particulares de los países en desarrollo en situaciones especiales.
La Declaración podemos analizarla en dos dimensiones diferenciadas pero complementarias. Una primera dimensión que apunta a la agenda formal-institucional y que tiene como objetivo aportar al debate de la Agenda Post-2015 y la construcción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que deben sustituir a los Objetivos del Milenio, y una segunda que apunta a la construcción de ese otro mundo posible, un mundo de soberanía para el Sur, libre de toda forma de colonialismo e imperialismo.
En la primera dimensión, la del debate post-2015, la Declaración de Santa Cruz destaca que los Objetivos de Desarrollo Sostenible deberían abordar y centrarse prioritariamente en la integración de las tres dimensiones del desarrollo sostenible (económica, social y ambiental), regirse por el documento final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, respetar todos los Principios de Río y tener en cuenta las diferentes circunstancias, capacidades y prioridades nacionales. En esta dimensión se reconoce que la Tierra y sus ecosistemas son nuestro hogar y para alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras, es necesario promover la armonía con la naturaleza y la Madre Tierra.
Se afirma que no existe un único modelo de democracia y se reafirma la necesidad de respetar debidamente la soberanía, la unidad y la integridad territorial y el derecho a la libre determinación, así como el rechazo de cualquier intento de desestabilizar los sistemas constitucionales y democráticos legítimamente establecidos por los pueblos. Asimismo se defiende la soberanía de los pueblos sobre sus recursos naturales en interés del desarrollo nacional y como una forma de avanzar en la erradicación de la pobreza y la reducción de la desigualdad, además de para lograr el crecimiento económico y la creación de empleo, así como la universalización del agua potable y el saneamiento básico en cuanto a Derechos Humanos.
La segunda dimensión apunta al horizonte del G77+China para los próximos años en el marco de la reconfiguración geopolítica y el nuevo mundo multipolar. En esta dimensión se hace una apuesta firme por la Cooperación Sur-Sur como expresión de solidaridad entre los pueblos y países del Sur, basada en los principios del respeto a la soberanía, independencia, igualdad, no condicionalidad, no injerencia en los asuntos internos y el beneficio mutuo. También, y desde una lectura de la crisis del capitalismo, se apuesta por una reforma de la estructura financiera internacional de manera que tengamos un sistema financiero y monetario que refleje las realidades del siglo XXI, incluido un sector financiero internacional debidamente reglamentado que reduzca y desestimule las inversiones especulativas, a fin de que se puedan movilizar los mercados de capital para alcanzar el desarrollo sostenible, y de que esos mercados desempeñen un papel constructivo en la agenda mundial para el desarrollo.
El horizonte antiimperialista y anticolonial también está presente y es de destacar la denuncia que se hace en la Declaración de Santa Cruz del bloqueo a Cuba, instando a que se ponga fin al embargo económico, comercial y financiero que sufre la Isla y que, además de ser unilateral y contrario a la Carta de las Naciones Unidas y al derecho internacional, causa grandes pérdidas materiales y daños económicos al pueblo cubano. Similar posición respecto de la situación neocolonial en las Malvinas donde se reconoce el perjuicio a la Argentina y se insta a encontrar una salida pacífica a la disputa por la soberanía sobre las islas. También se hace una defensa del pueblo palestino y una condena de la ocupación militar israelí, no solo del territorio palestino ocupado (incluyendo Jerusalén), sino también del Golán sirio y territorios del Líbano, reivindicando las fronteras de 1967.
Es importante destacar el desarrollo que se hace en la documento final de la Cumbre del G77+China de propuestas en torno a la biodiversidad, los bosques, la desertificación, los océanos, y especialmente el cambio climático. La Declaración afirma que el cambio climático pone en peligro no solo las perspectivas de desarrollo de los países en desarrollo y su logro del desarrollo sostenible, sino también la propia existencia y supervivencia de los países y las sociedades.
El Vivir Bien como aporte boliviano
La Cumbre celebrada en Bolivia en el 50 aniversario del Grupo de los 77 tenía como lema principal “Por un nuevo orden mundial para Vivir Bien”; y el Vivir Bien en cuanto a experiencia de Bolivia para el mundo estuvo presente en muchos de los discursos de los líderes del bloque, destacando el discurso inaugural del propio Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki-moon que defendió el Vivir Bien y el desarrollo en equilibrio con la Madre Tierra como aportes bolivianos a la construcción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En el documento final de la Cumbre además se incorpora durante varios párrafos una defensa de los Derechos de los Pueblos Indígenas, instando a trabajar en pro de la realización de los mismos sobre sus tierras, recursos naturales, identidad y cultura. En la Declaración se complementan los derechos colectivos con los derechos de la Madre Tierra y todo ello para lograr el desarrollo sostenible y el Vivir Bien en los países en desarrollo.
Bolivia también ha incorporado en la Declaración los principios andinos del ama suwa (no seas ladrón), ama llulla (no seas mentiroso) y ama qhilla (no seas perezoso), principios que, de conformidad con todos los derechos humanos y las libertades fundamentales, contribuyen a los esfuerzos para prevenir y combatir la corrupción. Asimismo, a iniciativa de Bolivia los Jefes de Estado y de Gobierno del G77+China reconocen en el documento final de la Cumbre el masticado (akulliku o chacchado) de la hoja de coca como una manifestación cultural ancestral de los pueblos de la región andina que debe ser respetada por la comunidad internacional.
Una enmienda al documento propuesta por el Presidente Evo, a la que habrá que dar seguimiento e impulso en los próximos meses tanto desde los movimientos sociales como desde los gobiernos del Sur, es la creación de un “Instituto de Descolonización y Cooperación Sur-Sur” con sede en Bolivia en el marco de una alianza económica, científica, tecnológica y cultural entre los países del G77+China para posibilitar una real y definitiva independencia del Sur.
G77+China en Bolivia, el triunfo de la Diplomacia de los Pueblos
La inauguración oficial de la Cumbre del G77+China estuvo antecedida por un encuentro multitudinario entre los movimientos sociales bolivianos y una buena parte de los presidentes de izquierda de América Latina como Raúl Castro, Nicolás Maduro, Rafael Correa o Salvador Sánchez Cerén, además de personalidades como Rigoberta Menchu o el propio Ban Ki-moon, todos ellos encabezados por el propio Evo Morales. Baño de pueblo antes de la ceremonia protocolar que simboliza perfectamente el nuevo paradigma boliviano de Relaciones Internacionales llamado Diplomacia de los Pueblos.  En ese encuentro en el Estadio Tahuichi Aguilera de Santa Cruz, Rafael Correa advertía de los peligros de la restauración conservadora, y en contraposición defendía la unidad de los gobiernos progresistas. Un buen ejemplo de ello es la resolución de apoyo a Venezuela, propuesta en plenaria por el Presidente Evo, ante la agresión imperialista que sufre la revolución bolivariana.
El Presidente Evo afirmó que si continua la agresión imperialista contra la revolución bolivariana, Venezuela y América Latina serán un segundo Vietnam para los Unidos. Afirmación que nos recuerda el “Crear dos, tres, muchos Viet Nam”, el famoso mensaje a la Tricontinental del Che Guevara mientras se encontraba practicando la lucha internacionalista en tierras bolivianas. Dando una vuelta de tuerca a estas ideas, podemos afirmar que para frenar la restauración conservadora y seguir profundizando en la liberación del Sur, necesitamos dos, tres, muchos Evos, Maduros, Correas…que de la mano de sus pueblos sigan los pasos de los Chávez, Bolívar, Martí, Sandino, Farabundo Martí, Allende, Ho Chi Minh, Lumumba, Sankara y tantos otros líderes del Sur que dieron su vida por la liberación de sus pueblos.
En definitiva, y como síntesis de la Cumbre del G77+China y la Declaración de Santa Cruz, podemos afirmar que no puede darse una total erradicación de la pobreza y superación irreversible de la desigualdad, si esta no va de la mano de la liberación económica y política de los pueblos en el marco del Vivir Bien y el respecto a los Derechos de la Madre Tierra, bajo el horizonte de la Cooperación Sur-Sur y la Diplomacia de los Pueblos.
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