Mi nombre es Huber Ballesteros, ahora y siempre…

Antes de ser privado de su libertad, Huber Ballesteros insistía en la importancia de incluir dentro de las discusiones del Acuerdo Humanitario a los Prisioneros Políticos que se encuentran en las cárceles como consecuencia de los montajes judiciales realizados por el Gobierno colombiano.
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Huber Ballesteros, lider social detenido mientras actuaba como vocero del Paro Agrario
En 2009 quedaron registradas sus palabras durante el Encuentro Nacional e Internacional por el Acuerdo Humanitario y la Paz, realizado en la ciudad de Cali en el mes de noviembre.
Ante el carácter sistemático del encarcelamiento de la oposición política en Colombia a través de montajes sociales, con la espeluznante cifra que sobrepasa los de 9.000 Prisioneros Políticos, la inclusión de los líderes sociales dentro de un eventual Acuerdo Humanitario entre el Gobierno y las Farc, y que hoy están recluidos de manera injusta, retoma vital importancia como la salida más próxima a su situación.
Mi nombre es Huber Ballesteros lleva por título el video que retoma algunos testimonios e imágenes de archivo de este líder social recluido en la cárcel La Picota en calidad de Prisionero Político, y cuyas ‘pruebas’ en su contra incluyen correos del computador de ‘Raúl Reyes’ que magistrados de la Corte Suprema de Justicia ya declararon como evidencia ‘ilícita’ en 2011; también se incluye el testimonio del delincuente Raúl Agudelo Medina, alias ‘Olivo Saldaña’, quien fue uno de los responsables de la falsa desmovilización del bloque de las Farc ‘Cacica La Gaitana’, el cual jamás existió y por cuyo proceso se encuentra prófugo de la justicia el excomisionado de Paz Luis Carlos Restrepo.

“FINALIZA RUTA JUVENIL POR LA PAZ EN POPAYÁN”

LOS NIÑOS Y JOVENES CAUCANOS MANDATAMOS PAZ CON JUSTICIA SOCIAL

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Las instalaciones de la Facultad de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones de la Universidad del Cauca fue el espacio que acogió durante este fin de semana, a niños, niñas, jóvenes y jovencitas provenientes de diferentes Municipios del Departamento del Cauca.

Los participantes, con sus perspectivas, risas, sueños y pensares tomaron atenta nota de las precisiones, claridades e inquietudes que se generaron en el Panel de Paz y en el trabajo desarrollado en torno de siete mesas temáticas: Jóvenes y el Conflicto social y armado; Jóvenes y educación; Arte y expresiones culturales; Formas Organizativas, participación política y democracia; Empleo y vivienda digna; Salud y Medio ambiente, tradiciones y defensa del territorio. Los niños con cánticos y porras plasmaron su sentir y anhelo de Paz, mientras que los jóvenes construyeron un Mandato Popular por cada eje temático y articularon la CONSTITUYENTE JUVENIL DEL CAUCA POR LA PAZ CON JUSTICIA SOCIAL.

La jornada de hoy, se centró en desarrollar el Encuentro Preparatorio al X Festival Nacional de la Juventud que se  llevara a cabo en la ciudad de Bucaramanga del 2 al 4 de Noviembre. En este espacio se intercambiaron experiencias de luchas, procesos y saberes que aporten a la materialización de los derechos juveniles y la paz desde el reconocimiento como sector, lo hicieron mediante la deliberación y el debate en cinco mesas temáticas: Participación social, política y construcción de lo público; DD.HH, conflicto social y armado – construcción de paz; Identidades, subjetividades y expresión juvenil; Pobrezas, exclusión e inclusión a la luz de los derechos y Jóvenes, ambiente y territorialidad cuyas conclusiones se compartieron en plenaria.

El encuentro finalizo en medio de aplausos, vivas y alegría con la presentación del grupo de danzas Raíces de Buenos Aires – Cauca y el grupo de Break dance de la ciudad de Popayán. A esta hora por las distintas carreteras del Departamento están retornando los niños, niñas, jóvenes y jovencitas que vinieron a compartir, aprender y plasmar su anhelo de construir un país del tamaño de nuestros sueños.

Consumismo, austeridad y capitalismo

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Por Emilio Cafassi

Resulta indudable la difusión -y reconocimiento- internacional de la figura del presidente uruguayo José “Pepe” Mujica, e indirectamente a través suyo del país que preside. Es un rasgo destacable de su gestión que contribuye a reducir parcialmente el bloqueo informativo al que es sometido Uruguay y América Latina en general. No es ésta producto de la noticia de estos días sobre su supuesta ubicación en el top ten de los premiables con el Nobel de Paz. Aún si se le otorgara tal distinción, dudo que le aportara algo a su prestigio ya que es la propia institución otorgante la que carece de él al oscilar anualmente galardonando por igual tanto a criminales como a defensores de derechos humanos, a oprimidos y opresores, a guerreros y pacifistas. La estatura histórica de Mujica no dependerá con el tiempo de ésta o cualquier otra distinción como no depende hoy la de Borges en la esfera literaria.
El dato que aportó esta semana el editorialista Pasculli en este diario [La República, Montevideo] de que el 80% de las búsquedas en Google sobre Pepe se efectúan allende el Plata, indicaría esta tendencia que resulta saludable, aunque conlleva a la vez algunos riesgos inherentes a la construcción mediática del “personaje” y sus posibles mistificaciones o la mera curiosidad ante lo excéntrico. Buena parte de la información que los latinoamericanos consumimos sobre nuestra propia realidad está producida y procesada por agencias de los países hegemónicos con particular inclinación por la descontextualización y el rechazo tácito de la otredad. In extremis, desearían presentarlo como algo menos de dos siglos atrás hicieron los franceses con aquella nativa charrúa sobreviviente de la masacre de Salsipuedes, Guyunusa, quién fue exhibida junto a otros tres aborígenes en un zoológico humano parisino.
En última instancia, como alguien ajeno a la “civilización desarrollada”, encubierta ahora con algunas pátinas de corrección política y simpatía por lo diverso: una excepción inofensiva. Sin ir muy lejos, es lo que intentó expresar el candidato presidencial derechista Lacalle, antes de ser derrotado por Mujica, al considerar su vivienda como un “sucucho”, algo del orden de las antiguas tolderías. Buena parte de las expresiones políticas románticas contra la modernidad corren el riesgo de ser estigmatizadas y hasta ridiculizadas, pero en ellas se sitúan gérmenes críticos importantes cuando no son desviados hacia el misticismo. Personalmente las tomo muy en serio. Sin embargo, tanto más inofensivo será, cuanto más se autonomice el personaje de las fuerzas históricas que lo produjeron, cuanto más se lo individualice y neutralice de conclusiones políticas y morales generalizables.
Lo peor que puede hacerse desde la propia escena y el rol protagónico es contribuir a ello. Al mundo –no exclusivamente occidental- llama la atención su vida austera (me cuento entre quienes lo enfatizan) que contrasta con la de buena parte de los políticos profesionales de muy variada laya y latitud. Pero soslaya que no es el único caso en Uruguay, ni tampoco lo es necesariamente en otros países latinoamericanos aunque en lo que a austeridad y/o corrupción respecta, las desigualdades nacionales pueden ser abismales. Expresa una proporción de fuerzas progresistas y de izquierda que consideran, para ponerlo en palabras del presidente boliviano Evo Morales, “que empobrecerse es otra forma de hacer política” como cuando se dirigió particularmente a los candidatos y jerarcas de su partido, el MAS, instándolos “a renunciar si no están preparados para eso”.
Queda enfatizada de este modo la ponderación moral según la cual la asunción de responsabilidades públicas, al igual que toda otra forma de militancia, no debe traer beneficios materiales, sino inversamente, hasta perjuicios. Pero lo que atrae la atención no son los discursos, sino la coherencia entre ellos, sus fundamentos y las prácticas de quienes los profieren o, en otros términos, la dimensión política que adquieren. En la policromática paleta de la libertad de conciencia, la política difícilmente se moralice en el contexto hegemónico liberal y fiduciario actual. Sin embargo, aún apreciado el presidente por cierta proporción de ciudadanos de aquí y allá, tal como se lo personaliza –tanto la opinión pública como voluntaria o involuntariamente el propio personaje- no supera el nivel de lo que Kant llamó “imperativo hipotético”, es decir aquél que debe ser aplicado exclusivamente por quién comparta el principio moral, eximiendo al resto de su cumplimiento.
En términos no ya filosóficos sino ahora políticos, una resignación personal más próxima a la caridad, la beneficencia y la filantropía que al recordado primer imperativo categórico que Kant postuló: “obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal”. Es que los fundamentos de su práctica austera y crítica del consumismo, elude frecuentemente las determinaciones estructurales y los anclajes institucionales, oscilando entre el pragmatismo y el moralismo acotadamente individual. Personalmente comparto sus razones pragmáticas en la esfera individual. Cargarse de posesiones y resguardos, no sólo exige una enorme energía libidinal en obtenerlas sino que conlleva también la necesidad de protegerlas sustrayendo para ello tiempo al deseo y la realización subjetiva o la creación, cualquiera sean las concepciones de éstas, a excepción de que coincidan con tal acumulación de pertenencias.
Sin embargo esta última, por absurda que parezca, tiende a ocupar un lugar predominante en el sentido común dominante y las pulsiones motrices de la mayoría de la sociedad, incluyendo a los desposeídos. Una larga batalle ideológica y cultural requeriría poner en discusión la filosofía de vida de los sujetos, para lo cual no sólo serán necesarias ideas y ejemplos sino también grandes medios de comunicación a su servicio, posibilidad que precisamente el propio presidente uruguayo está próximo a clausurar con su estrategia de comunicación audiovisual. También resulta pragmática la crítica “social” al consumismo, fundamentada como lo hizo en el discurso en la Naciones Unidas, en la imposibilidad de que toda la humanidad pueda aspirar a consumir como un estadounidense promedio porque sería necesario más de un planeta para ello. No desprecio el papel que puede desempeñar la motivación moral y la iniciativa individual, que tanto valoró por ejemplo el “Che”, pero la concibo como una oposición de resistencia minúscula frente al huracán del mercado y la conservación de los poderes establecidos.
Sin medidas políticas y económicas precisas fundadas en principios morales será difícil superar el imperativo hipotético y por tanto corregir el rumbo de la historia o acercarse siquiera a la institucionalización del imperativo categórico. Pero en términos de ontología del ser social, se trata de una crítica a los síntomas del mundo, sin reflexión sobre las causas, o peor aún, eludiéndolas. Efectivamente el templo de los antiguos dioses inmateriales fue ocupado por el numen mercado que organiza la vida, para resumir los conceptos de ese discurso en la ONU. Sus formas organizativas fueron inmejorablemente expuestas hace más de un siglo y medio atrás en la obra “El Capital” por Karl Marx, para quién el misterio fantasmagórico del dominio de las cosas sobre los sujetos proviene de la organización social misma al depositar, inconsciente e involuntariamente, las potencias sociales colectivas en las cosas.
El denominado fetichismo de la mercancía no es un fenómeno psicológico o espiritual sino una consecuencia ineluctable de la forma mercancía en la producción y distribución de la riqueza. No se desvanece con su crítica. Además de explicar el hecho de que la vida social se encuentre reificada o cosificada, subraya la particular capacidad de adherencia y porosidad que esta forma social de las cosas adquiere para la libido. Las cosas, de este modo, pueden cargarse subjetiva y libidinalmente, en sustitución de la realización subjetiva, la creación o los goces. No afecta burgueses amantes de Ferraris y Rolex, sino también a todas las clases y capas sociales aún las más marginadas, como por ejemplo en el culto actual juvenil del calzado y ropa deportiva de determinadas marcas que identifican a ciertas tribus urbanas.
No se detiene en la tangibilidad de los bienes materiales sino que alcanza hasta el esculpido sintético de los cuerpos siguiendo ideales de belleza y juventud sólo alcanzables en el horizonte utópico o en la ilusión manipulada del photoshop. Las cosas, se han cargado del erotismo que se nos ha sustraído de la vida real. Pero si en lo inmediato las relaciones de fuerza y la inventiva impiden que el capitalismo sea superado por otras formas de organización social (cuya factibilidad deberá adoptar un carácter global) a escalas nacionales con consecuencias internacionales es factible producir cierta desmercantilización. Al menos respecto a las formas más puras y salvajes del mercado, a través de políticas concretas redistributivas de los recursos materiales y los poderes. El consumismo es inherente al desarrollo del capital e indetenible por el voluntarismo, aunque se encuentre inspirado en principios morales compartibles.
Hoy algunos líderes mundiales y tecnocracias autocomplacientes, celebran que “sólo” 842 millones de personas, una octava parte de la población mundial, padezca hambre crónica además de otras insuficiencias sanitarias, porque reduce en 20 millones los guarismos del bienio pasado, según la FAO. No puede antecederse el “sólo” a los casi 10.000 niños que mueren diariamente por causas fácilmente evitables. Aquella conclusión sintética que el economista belga Mandel extrajo de la historia del capitalismo como aquella del pasaje del consumo suntuario al masivo, indudablemente tropieza en ciertas zonas y franjas sociales con obstáculos empíricos para su plena verificación. No es indiferente cualquier reducción de los padecimientos, tanto en el mundo con en cada nación, pero siempre que su reconocimiento pueda convivir con la indignación horrorizada y la urgencia ejecutiva frente a lo que resta. Aquí, allá y en todas partes.
Sólo habrá un breve respiro frente al esfuerzo cuando a una tragedia con algunos liberados, ya no pueda anteponerse la palabra “sólo”.
– Emilio Cafassi es profesor titular e investigador de la Universidad de Buenos Aires, escritor, ex decano. cafassi@sociales.uba.ar.

¡Ministra mida bien!

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El Ministerio de Ambiente de Colombia tiene en sus manos la delimitación de los páramos y tomará la decisión muy pronto: el 30 de octubre, en particular para el páramo de Santurbán.  Esto es importante y TÚ puedes hacer la diferencia para que la decisión sea en favor de los páramos, en lugar de en beneficio de grandes proyectos mineros.

Los páramos son ecosistemas de alta montaña únicos y Colombia posee más de la mitad de ellos. Al capturar el carbono de la atmósfera, mitigan el cambio climático. Proveen de agua dulce a cerca del 85% de los habitantes del  país y albergan diversidad de flora y fauna, como el oso de anteojos y el cóndor de los Andes, el ave voladora más grande del mundo.

A pesar de su importancia, todavía no se ha declarado oficialmente dónde están y hasta dónde llegan los páramos. Esto es un riesgo, porque no se puede restringir actividades como la minería que pueden destruirlos y dejan sin agua a millones de personas. Firma la petición y pídele al Ministerio de Ambiente que delimite y proteja los páramos de Colombia.

Le corresponde a la Ministra de Ambiente de Colombia, Luz Helena Sarmiento, adoptar la delimitación oficial de los páramos en Colombia y ponerlos a salvo de la minería. ¡Pídele a la Ministra Sarmiento que demuestre a los colombianos su compromiso con el ambiente y los páramos de nuestro país!

 

Firmá la petición

Cinco preguntas para entender el cierre del Gobierno de EEUU

Por María Ramírez (Corresponsal) | Nueva York

En los últimos dos años, Estados Unidos ha estado varias veces paralizado por el conflicto continuo entre el presidente Barack Obama y el dividido Congreso. Este último capítulo no es el más grave, pero aumenta la tensión camino de la próxima crisis a mediados de octubre.

 

 

1. ¿Qué es el cierre del Gobierno?

Es la suspensión de todos los servicios no esenciales que dependen del Estado federal ya que el Gobierno está obligado a mandar a casa sin sueldo a la mayoría de sus funcionarios. Sucede cuando el Congreso no aprueba la legislación para financiar el Gobierno central como suele hacer doce veces al año. El Gobierno ha cerrado en 17 ocasiones desde 1976, aunque la mayoría durante pocos días. El enfrentamiento más duro (y el último) sucedió con Bill Clinton, cuando sus desacuerdos con el Congreso le llevaron a suspender servicios estatales 21 días en diciembre de 1995 después de otros cinco días de congelación de servicios en noviembre. Monica Lewinsky asegura que su primer encuentro sexual con Clinton fue el segundo día del cierre de Gobierno. Como becaria, ella siguió trabajando en la Casa Blanca a diferencia de la mayoría de los funcionarios.

2. ¿Qué supone?

Desde las 00.01 del 1 de octubre (06.01 hora peninsular), con el comienzo del nuevo año fiscal en Estados Unidos, unos 800.000 funcionarios están sin empleo y sueldo hasta que el Congreso vuelva a financiar el Gobierno. Se mantienen en sus puestos los empleados esenciales, como los controladores aéreos o los militares y también quienes trabajan para agencias especiales, como los carteros. La Casa Blanca funciona con un cuarto de empleados, la mayoría los más cercanos a Obama y los encargados de los servicios de limpieza.

La mayoría de los museos de Washington, los parques nacionales o algunos servicios para veteranos estarán cerrados. La NASA cierra casi al completo. Los efectos se pueden sentir fuera de Estados Unidos, ya que puede haber retrasos en la emisión de visados, que no se considera un servicio esencial. Los turistas no podrán visitar la estatua de la Libertad, el parque de Yellowstone o el Capitolio.

3. ¿Por qué el Congreso se niega a financiar al Gobierno?

Como ha sucedido otras veces, el partido de la oposición aprovecha su poder para presionar al presidente sobre otros asuntos. En este caso, un grupo del partido republicano intenta retrasar la entrada en vigor de la reforma sanitaria, que comienza a aplicarse en parte este martes.

La Cámara de Representantes, de mayoría republicana, ha aprobado así varias versiones de la misma ley para continuar con la financiación del Gobierno federal con una enmienda para retrasar la entrada en vigor del plan de Obama aprobado en 2010 por las dos cámaras del Congreso y legitimado por una sentencia del Tribunal Supremo en 2012. El Senado, de mayoría demócrata, ha aprobado otras tantas veces una versión legislativa sin la enmienda sobre la sanidad. Mientras las dos cámaras no se pongan de acuerdo, la legislación no se aprueba.

4. ¿Por qué es tan automático el cierre?

La disputas entre el presidente y el Congreso por la financiación del Gobierno se han producido desde el nacimiento del país. Pero el cierre automático de los servicios sucede desde que al presidente Jimmy Carter se le ocurrió preguntar a su fiscal general, Benjamin Civiletti, si debería mandar a casa a los funcionarios y el Departamento de Justicia dijo que legalmente así era y que incluso sería delito mantenerlos en sus puestos de trabajo según una ley de 1884.

Así las opiniones del fiscal general de 1980 y 1981 cambiaron la práctica. Hasta entonces, el Estado federal seguía funcionando con el retraso de algunos pagos y el ahorro de dinero en viajes y otros gastos, pero no mandaba a su personal a casa ni cerraba oficinas. Carter quería escenificar el cierre como medida de presión y su estrategia le funcionó. Después de cinco congelaciones del presupuesto, no tuvo que pasar por una sexta cuando el Congreso asumió que su decisión supondría un cierre real y muy visible de servicios.

5. ¿Qué tiene que ver con la suspensión de pagos?

Éste es un problema aparte, pero que casi se solapa con el cierre del Gobierno. El Estado ya ha superado el techo legal de deuda autorizado por el Congreso. Hasta que las dos cámaras no lo eleven, el Gobierno no puede gastar más. El Tesoro asegura que legalmente puede aguantar hasta el 17 de octubre. Después de ese día, si el Congreso no eleva el umbral, Estados Unidos podría verse obligado a suspender pagos, algo que sería inédito, que estuvo a punto de suceder en agosto de 2011 y podría desatar una nueva crisis global.

 

 

El cierre del Gobierno en Estados Unidos de América

Primera confrontación en la lucha por la reforma económica

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Por Eric Holt-Giménez

En los Estados Unidos todo el mundo está peleando por el paro del gobierno estadunidense. George Will (periodista que apoyó a Reagan en 1980) lo compara a la Ley contra Esclavos Fugados; Bill Moyers (periodista vocero de la Casa Blanca 1965-67) con la secesión. De todos lados, desde Rush Limbaugh (conservador con un popular programa de radio) hasta Jon Stewart (sátiro, crítico político de TV), se lanzan acusaciones mordaces. La ciencia política, la teoría del juego e incluso la astrología son invocadas para explicar la vergüenza de la arriesgada política de Washington. Superficialmente, el impasse es producto de la Ley de Salud Asequible (Obamacare) y el Límite de Deuda Nacional. Desafortunadamente, estos puñetazos partidarios son sólo el inicio de una dolorosa lucha por la transición económica en EUA. Cíclicamente el mundo ha experimentado este tipo de conmociones políticas desde el inicio del capitalismo. La historia muestra que la transición es inevitable. Sin embargo, el resultado de la misma es incierto.

El régimen económico neoliberal establecido en los años 1980 promovido por Ronald Reagan y Margaret Thatcher—al igual que docenas de períodos económicos liberales anteriores—agoniza dolorosamente. Las economías liberales sustentadas en la privatización y desregulación típicamente generan una concentración de riqueza espectacular y amplían la brecha de la inequidad económica. Burbujas de especulación y explosiones financieras suceden cuando los vendedores ya no tienen compradores, son incapaces de resolver la crisis de sobre-producción que inevitablemente ocurre cuando los mercados dominan sin freno sobre la economía, el ambiente y la sociedad. Si los mercados sin regulación continúan indefinidamente, destruirán tanto la sociedad como la base material para la existencia del capitalismo. Por ello, tarde o temprano, se introducen reformas. La última vez que sucedió fue al final de los años 1920, después de la crisis financiera de 1929, la Gran Depresión en EUA y el Nuevo Pacto (New Deal).

Pero las reformas no se dan suavemente a través de acuerdos lógicos. Históricamente el gobierno está forzado a hacerlas en convulsivos períodos de agitación financiera y social. Además, las reformas pueden ser políticamente progresistas, represivas, totalitarias o democráticas (diferencias como las que se observan entre las reformas en EUA de los años 1930 y las de Alemania nazi). Pero el ritmo de implementación y la naturaleza política de las reformas económicas estructurales dependen de la política, no sólo la de los partidos, sino de la de los movimientos sociales con capacidad de generar voluntad política. Estos movimientos también expresan todo tipo de posiciones.

Parece que el Tea Party (organización política de extrema derecha), Noticias Fox y los hermanos Koch (billonarios que defienden el libre mercado) comprenden perfectamente este suceso histórico. Ellos consolidaron su poder político partidista manipulando el voto en los distritos y sacando ventaja del Partido Republicano. Actualmente influencian a la sociedad civil a través de la inundación propagandística, la seudo-ciencia y el activismo comunitario. Negar en este momento la Ley de Salud Asequible no es únicamente un espectáculo políticamente inteligente. El Tea Party representa a las élites provinciales ricas y educadas, a quienes algunos analistas llaman “the Newest Right” (la Derecha más nueva) de los viejos blancos del Sur. Ellos saben perfectamente bien que en la actual recesión, altos índices de desempleo, aplastante deuda estudiantil y profundización de las crisis alimentaria y de salud, si el sistema público de EUA logra, aunque sea una incipiente reforma en el sistema de salud, esto podría desatar la voluntad política para otro tipo de reformas federales progresistas, las cuales podrían socavar el menguante poder demográfico de esta “Derecha más nueva”. También podría sabotear su deseo de atraer hacia el Sur la “inversión amistosa” del capital global (léase: sin regulaciones).

No es que el gobierno de Obama proponga un cambio a la globalización neoliberal. Por el contrario, al igual que el presidente anterior, Clinton, sin descanso ha empujado la agenda neoliberal en EUA y en el extranjero. La Ley de Salud Asequible es una leve reforma que no aborda las causas de la creciente crisis de salud, como tampoco amenaza a la dominación corporativa de las compañías aseguradoras, a la enorme industria farmacéutica ni a los proveedores de salud. Los ambientalistas se molestan con Obama por su hábito de parafrasear al reformista Franklin Delano Roosevelt cuando dijo “¡Esa es una magnífica idea! Ahora actúen y oblíguenme a llevarla a cabo”. Sea el presidente Obama evasivo o sincero, el hecho es que sin un movimiento social fuerte que demande los cambios desde la base, incluso los reformistas más valientes no tienen poder para cambiar el statu quo. Tampoco tendrán la capacidad de proteger a la sociedad del sabotaje político de los fanáticos, quienes, en nombre del patriotismo, defienden agendas elitistas de pocos ciudadanos y un puñado de billonarios reaccionarios.

Lejos del populismo, la élite del Tea Party y compañía temen la potencial emergencia de movimientos sociales de base. Ante las crisis alimentaria, energética, financiera y ambiental que se viven en EUA, estos movimientos podrían inclinar la inevitable transición económica hacia una agenda de reforma más progresista. Aunque los movimientos sociales (alimentario, laboral, ambiental, etc.) están fragmentados y carecen del apoyo económico billonario del Tea Party, crecen constantemente en todo el mundo en la medida que la economía neoliberal fracasa y defrauda a la sociedad. Hay mucho que aprender del cierre del gobierno estadunidense, sin importar cómo se desarrolle. Necesitaremos estas lecciones para comprender y comprometernos de manera constructiva en las políticas de la economía de transición que se avecina.