Cumplimos, ganó la paz con el aporte de la izquierda democrática

Clara López Obregón – Aída Avella

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1.    Agradecimiento profundo al pueblo colombiano por haber respaldado de manera tan contundente el proceso de paz.  Definitivamente la paz es el camino, la reconciliación hoy es un mandato inapelable que debemos asumir todos  y todas, con  entereza y con firmeza.

2.    Señor presidente  hay un compromiso esencial que nos llevó a asumir el respaldo  a su candidatura: el compromiso con la construcción de la paz. Esperamos plenas garantías al Polo Democrático Alternativo, a la Unión Patriótica, al conjunto del movimiento social  y a los movimientos sociales y políticos alternativos para  ejercer  la oposición.

3.    La construcción de la paz implica comprometer la conducción del Estado con  la firma de acuerdos de terminación del conflicto con las FARC y el ELN. No obstante el proceso de negociación con las FARC requiere ajustes: además de la incorporación de la mujer y de las víctimas en el lugar protagónico que les corresponde en el punto cuatro de la agenda como sucedió en los últimos días, se debe establecer un sistema de información que prepare a la sociedad y a las instituciones para el posterior proceso de refrendación.  Por ello seguiremos insistiendo, como lo hicimos a lo largo de la campaña presidencial, en la necesidad de negociar un cese al fuego.

4.    Al reiterar que seguiremos ejerciendo la oposición, continuaremos abogando por un cambio en el modelo económico, la renegociación de los TLC para recuperar soberanía sobre importantes herramientas de política económica, la reindustrialización del país y el rescate del agro colombiano en aras de conseguir el pleno empleo con remuneración decente para la fuerza laboral. Insistiremos en la educación, la salud, la alimentación y la pensión como derechos y en una reforma de la justicia que la despolitice y haga plausible la eliminación de la impunidad, entre tantas otras propuestas que llevamos dentro de nuestra propuesta de cambio al pueblo colombiano.

5.    Las garantías a la oposición implican en primer lugar la preservación del derecho a la vida, lo que implica que el Estado debe comprometer toda su capacidad en desactivar las maquinarias de guerra responsables del exterminio de la Unión Patriótica y del asesinato y muerte de líderes sociales y políticos en las últimas décadas. Las garantías a la oposición implican el acceso de la oposición a los medios de comunicación del Estado y a la dirección de los órganos de control y fiscalización, al Consejo Nacional Electoral, la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores y la Junta Directiva del banco de la República.

6.    Se requiere que la arquitectura institucional del Estado, los partidos, movimientos sociales y políticos, gremios, organizaciones sindicales, organizaciones  sociales y comunitarias, el movimiento campesino, las organizaciones cívicas, dispongan de una plataforma amplia, representativa, incluyente, para la interlocución, la deliberación pública y la concertación amplia y democrática de la orientación estratégica de la agenda de reformas que demanda el periodo de transición que debemos enfrentar en el posconflicto.

7.    Estaremos vigilantes de los compromisos que adquirió usted con el pueblo colombianos en los días finales de la campaña presidencial anunciados en Bosa y en el Hotel del Parque en Bogotá ante militantes y dirigentes de nuestros partidos: educación pública superior gratuita, extensión progresiva del mínimo vital de agua potable. Introducida en Bogotá a los sectores vulnerables de todo el país, aumento del 50% del estipendio al adulto mayor con universalización de coberturas, interlocución con los estamentos de pacientes trabajadores y profesionales de la reforma al sistema de salud que incluirá el criterio de la salud como derecho y no como negocio y el reconocimiento de la oposición de izquierda y de la movilización social.

8.    La función constitucional de la oposición como control político y formulación de alternativa debe preservar la capacidad crítica, fundada en la argumentación reflexiva, analítica, propositiva, que supere el recurso fácil de la violencia y la polarización en el lenguaje, que le oponga al histrionismo grandilocuente la reflexión tranquila y serena que demandan los procesos de reformas y reconstrucción institucional que exigirá el posconflicto y la alternancia en el poder que deberá surgir de la ampliación de nuestra frágil democracia en el proceso de construcción paz y reconciliación.

DESDE ESTA ORILLA ESTAMOS LISTAS PARA ASUMIR ESTE DESAFÍO. 

POLO DEMOCRÁTICO – UNIÓN PATRIÓTICA

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