Urge revisión del Plan Nacional de Consolidación y Reconstrucción Territorial, PNCRT

Ponencia presentada por el director de Mire…Lea, Rubén Darío Sánchez Alvis, en el Foro por la Paz realizado en Cali

La Revista Mire…Lea es un medio de comunicación alternativo, que surge de algunas organizaciones sociales y gremiales de los departamentos del Valle y Cauca, identificados en la necesidad de crear un medio de información que registrara las iniciativas de las distintas organizaciones sociales y populares, construidas desde la base y acompañadas por líderes comprometidos en la lucha social a partir de procesos colectivos, que no son visibilizados por los medios masivos de comunicación. Hoy, socializaremos con ustedes, algunas pistas que nos permitan acercarnos a un aporte por la construcción de la paz.

Tomamos como referente un fragmento del Acuerdo General suscrito entre el gobierno nacional y las Farc-ep, donde se asegura “que el desarrollo económico con justicia social y en armonía con el medio ambiente, es garantía de paz y progreso” y nos basamos enla política pública del Plan Nacional de Consolidación y Reconstrucción Territorial, PNCRT, como táctica de pacificación. Coincidimos con muchos en que si bien, los problemas de la tierra, del narcotráfico y de la participación política de la insurgencia, contenidos en la agenda, son importantes, no son suficientes para lograr unas bases sólidas hacia la obtención de la paz.

Un Informe del gobierno nacional entregado a la Corte Constitucional sobre narco paramilitarismo y guerrilla, nos permite contemplar la realidad actual de las zonas del Plan Nacional de Consolidación y Reconstrucción Territorial, PNCRT. Sin embargo ésta política pública del gobierno nacional, financiada con la cooperación estadounidense, contenida en el Plan Nacional de Desarrollo y puesta en marcha en enero de 2012, ha tropezado con un escenario de recrudecimiento de la violencia y una activa presencia de narco paras en la mayoría de los municipios seleccionados.

La política gubernamental a la que destinaron más de 5 billones de pesos, siempre hace referencia al componente de guerra a los cultivos ilícitos. No obstante, es claro que la guerra antidrogas en el PNCRT, continúa con un alto componente militar y se muestra más como un complemento de la guerra anti subversiva. En las zonas de consolidación ubicadas en el sur del Valle y norte del Cauca la estrategía suponía que en su fase de guerra desplazaría o desarticularía la presencia de las FARC, neutralizando especificamente el impacto sobre Cali y la industria de la caña en el Valle geográfico de Rio Cauca.

Sin embargo, el desarrollo de la guerra en el Cauca y sur del Valle, es otro ejemplo de las contradicciones de la estrategia del PNCRT. La primera fase de control militar del territorio, contrario a lo esperado, esta llevando a la destrucción de las economías y redes sociales de las comunidades en la región más plurietnica de Colombia y con mayor nivel de organización en la base social. Frente a la resistencia civil, la respuesta ha sido el aumento de las hostilidades por parte de los diferentes actores armados, lo cual ha llevado a violaciones sistemáticas a los derechos humanos y a los derechos civiles y políticos de la población.

En Pradera y Florida líderes indígenas y campesinos son amenazados desde todos los lados. Aumentan los asesinatos, desplazamientos, control de alimentos, señalamiento a pobladores como colaboradores del enemigo, imposición del terror y de dictaduras locales desde las armas legales e ilegales. Las demandas de tierra, agua potable, servicios sociales básicos y apoyo a planes de vida, son postergadas por los azares de la guerra. La única oferta de sobrevivencia a los jóvenes rurales es vincularlos al conflicto, como informantes, reclutas, milicianos o redes de apoyo en suministros a las estructuras de los actores armados.

Los recursos financieros del componente de inversión social del PNCRT, incluidos en los presupuestos municipales, fueron concertados con los alcaldes elegidos en el 2011 y responden más a compromisos políticos o a sus promesas de campaña electoral que a inversiones derivadas de proyectos orientados a satisfacer las necesidades básicas insatisfechas, proteger los recursos naturales no renovables o a mejorar las precarias condiciones de producción del sector agropecuario que hoy colocan en riesgo la seguridad alimentaria de una región que por años ha sido considerada como despensa agrícola y reserva natural del territorio nacional.

El Plan se muestra ineficaz no solo en la desarticulación de la guerrilla sino en avanzar más en sus objetivos antidrogas. Por otro lado, las bandas de crimen organizado que no hacen parte del conflicto armado, siguen incidiendo en las estructuras de poder regional y local. Por sus conexiones con la política, los negocios de tierras, minería y cultivos ilícitos, es imperativo que el gobierno nacional logre su sometimiento a la justicia, con el fin de minimizar el impacto de las actividades violentas de esos grupos en la violación de derechos de la población civil y su contubernio con autoridades y miembros de la fuerza pública.

Es urgente revisar la implementación del PNCRT, así como los criterios utilizados para la selección de los territorios, pues municipios como Morales y Suarez en el norte del Cauca, que también han sido escenarios de guerra por la explotación minera, los cultivos ilícitos y la intensificación del conflicto armado, no fueron incluidos en el plan, negándoles toda posibilidad de acceder a los anunciados recursos que les permitiría iniciar una tarea de reconstrucción de su tejido social, devastado por las victimas y el drama de familias enteras confinadas o sometidas al permanente desplazamiento de su población.

Finalmente es inaplazable que con las guerrillas de las Farc y el ELN, con quienes también se debe iniciar un proceso de conversaciones, se acuerde un cese bilateral del fuego que evite el escalonamiento de ataques guerrilleros y operativos militares, tendiente a garantizar que los diálogos en esta etapa del proceso se desarrollen en medio de un clima de confianza, seguridad y tranquilidad para la población civil.

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2 pensamientos en “Urge revisión del Plan Nacional de Consolidación y Reconstrucción Territorial, PNCRT”

  1. Se llevó a cabo, en la Institución Educativa Nuestra Señora del Perpetuo Socorro del municipio de la Montañita-Caquetá, la primera reunión de núcleo de la Unión Peneya, como preámbulo al proceso de planeación participativo en el marco de la Política Nacional de Consolidación y Reconstrucción Territorial-PNCRT, liderada por la Unidad Administrativa Especial para la Consolidación Territorial –UACT, regional Río Caguán. Este encuentro tuvo como objetivo presentar a la comunidad los lineamientos generales de la PNCRT y su estrategia Colombia Responde.

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