Allende: Un mensaje inolvidabl​e

Por Pablo José Castañeda

Hoy 12 de septiembre a 39 años y un día de la muerte de SALVADOR ALLENDE como resultado del golpe de Estado  contra el gobierno elegido democráticamente y se comenzó una de las más violentas y sanguinarias formas de combinación de las formas de lucha en américa latina y el mundo, para imponer la doctrina del shock neoliberal, es necesario recordar ese vibrante , emotivo, valiente y esperanzador discurso de Salvador.

Hoy cuando la indignación nos sobrecoge al ver como se ha socavado el mensaje esperanzador y promisorio del amarillo sol del POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO, por las aspiraciones de una dirigencia mediocre que solo actúa en función de sus mezquinos intereses electorales y reformistas, no nos queda sino buscar la fuerza suficiente para seguir luchando y resistiendo en el mensaje de Salvadro Allende y trabajar por una opción de partido distinta, al tamaño de nuestras utopías y esperanzas.

Hoy cuando he pasado la esquina y se vislumbra el final de mi camino como inexorable destino, siento cuando escucho las palabras del compañero presidente ALLENDE en el preludio de su muerte, la fuerza de un mensaje que me llena de esperanza, revitaliza las utopías y me propone que más allá de lo que yo alcance a ver y vivir, la posibilidad de otro mundo sin capitalismo, explotación de la fuerza de trabajo, iniquidad, mercantilización d ela vida y la naturaleza no solo es posible sino es la opción que tiene la humanidad para garantizar su supervivencia en la tierra. Por eso aqui les recuerdo éste breve pero significativo discurso.

Siempre nos topamos con fechas que nos significa la historia y la realidad de un continente. Fechas que nos dignifica la vida y la lucha por querer seguir siendo parte de una soberanía real, seas del país que seas…, y sobre todo, fechas que nos identifica – y mucho – a millones de latinoamericanos: Salvador Allende

Ultimo Discurso de Salvador Allende, el 11 Sept 1973

“Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción. Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos. Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.

Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria. El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse. Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”.

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3 pensamientos en “Allende: Un mensaje inolvidabl​e”

  1. El sueño de los trabajadores y trabajadoras se desbanecio el 11 de Sept de 1973 el cantante Nacional Vioctor Jara fue asesinado y sus ultimos versos.
    Que espanto causa el rostro del fascismo
    Llevan a cabo sus planes con precisión artera
    Sin importarles nada.
    La sangre para ellos son medallas
    La matanza es acto de heroismo…
    Canto que mal me sales
    cuando tengo que cantar espanto
    Espanto como el que vivo
    como el que muero,espanto.

  2. La obra y el pensamiento de Salvador Allende perdurán por siempre, son fruto de la actitud ética y política de un hombre comprometido con su pueblo. Y buena la foto viendo en primera plana a los comunistas reivindicando el nombre del presidente Allende.

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