Venezuela: El proyecto oficial de gobierno del Sr. Capriles es incompatible con la doctrina social de la Iglesia Católica

Por Pbro. Miguel Matos s.j. / Tomado de ALAI, América Latina en Movimiento 

Se está planificando una estrategia de gobierno que si se pone en práctica, se darían incluso con más virulencia, las condiciones que llevaron al “caracazo” del 27 febrero 1989.

El Proyecto de la MUD firmado por el candidato Enrique Capriles y que por razones obvias se ha mantenido casi sin distribución pública, dice literalmente que “se implementará una política que disminuya el peso de las políticas sociales que ha implementado el actual gobierno…” Me atrevo a decir que la aplicación de las medidas con las que se pretende realizar esta disminución del aporte del estado a la política social , dadas las condiciones a las que han llegado hoy los sectores mayoritarios mejor organizados e ideologizados de la población, requeriría unos niveles de represión solo sustentables con una intervención militar extranjera.

Me sigue resultando inexplicable la naturalidad con la que algunas personas de indiscutible vocación y compromiso social, se mueven hacia el próximo proceso electoral, unas veces con una actitud militante y contumaz que no admite la más mínima revisión, y otros, también de inobjetable vocación popular, avanzan “alegremente” en una actitud inexplicablemente “deportiva” unas veces por una absoluta ignorancia histórica y de la actual geopolítica internacional, van a sumar su voto a la opción del neoliberalismo sin contextualizar esta contienda como una opción entre dos alternativas con perfiles que se autoexcluyen necesariamente uno a otro. Pienso con dolor en nuestros alumnos de colegios y universidades católicos, en nuestros seminaristas, en los y las religiosos jóvenes y adultos, muchos párrocos, nuestros superiores religiosos, nuestros responsables de la educación católica.

Ni hablar de la Jerarquía Episcopal Venezolana con un historial ya acumulado de acciones tan altamente erráticas que les ha hecho perder casi absolutamente su poder de convocatoria, cosa que se evidencia, entre otras cosas, en la forma como hoy son ignorados por los medios de comunicación oposicionistas. Amigos, no nos engañemos. Oigamos lo más profundo de nuestras conciencias, de nuestra formación, de nuestros compromisos con los empobrecidos iluminados por la innegociable propuesta del Evangelio de Jesús. ¿No nos va a servir de ejemplo el drama de los países que por haber aplicado con estricta ortodoxia la misma propuesta que hace la MUD están hoy sumidos en un caos económico y social inédito para ellos?

No digo que la oposición venezolana “visible”, la gente que todos vemos, ni sus seguidores estén deseando una fría, intencional y calculada agresión contra la nación. No. Pero la autoría intelectual de esta propuesta y su ubicación dentro de una distribución global de la acción económica, proviene de ese mundo de las corporaciones económicas de alcance internacional que son las que realmente trazan las líneas madres que luego las oligarquías nacionales se encargan de posibilitar. Lean, por favor, ese Programa y entérense de lo que se plantea en lo referente a las privatizaciones de servicios básicos con la inevitable elitización de los mismos. Este proyecto, por ejemplo, considera llegado el momento de que los Metros y otros servicios de transporte público como los metro-cables de los barrios cobre al usuario lo que realmente cuesta.

Se consideran insoportables para el gobierno este actual régimen de prestaciones sociales, de jubilaciones. Se expresa literalmente que se suspenderán los subsidios a la construcción de la vivienda. El programa en materia educativa, alimentaria y de salud, se expresa literalmente que serán transferidas a la empresa privada. De esta manera se copian del planteamiento del actual régimen chileno para quien “en la vida nada es gratis, y la educación no puede ser una excepción” Las calles de Santiago, de Atenas, de Madrid, por ejemplo, se van convirtiendo en un “caracazo” en ascenso. Nosotros lamentablemente ya nos adelantamos a esa experiencia que nos quieren hacer repetir. Y estoy solo señalando pinceladas de toda una estrategia que podría llevarnos a situaciones incluso de una violencia sangrienta en el caso de que las urnas le dieran la victoria a la oposición. Referente a la suerte futura de PDVSA, los invito a leerlo.

¿ Y por qué manifiesto una incompatibilidad entre este proyecto del Sr. Capriles y la Doctrina Social de la Iglesia ?

El desencadenante de la Doctrina Social de la Iglesia no puede ser otro que la dignidad de la persona humana dada nuestra condición de hijos de Dios. Esto se puede verificar por lo menos en unas ocho encíclicas papales que invito a refrescar, y no hay ni para qué nombrar los hermosos documentos de las Conferencias de los Obispos Latinoamericanos. A dicho fundamento, esta Doctrina Social de la Iglesia considera íntimamente ligados tres principios insustituibles para una convivencia humana formada por hijos de Dios: el principio de solidaridad, el principio de una justicia social natural, el principio de subsidiaridad. En virtud de estos principios, es que el ser humano debe contribuir con sus semejantes al bien común de la sociedad, a todos y no solo a un grupito de privilegiados, a todos los niveles.

Este reto, si se quiere convertir en realidad supone una estrategia de concientización sobre la realidad por parte de toda la población, unos altos índices de organización, un posesionamiento del poder y de la administración de los bienes de la nación a partir de grupos sociales intermedios integrados por los ciudadanos para que construyan la sociedad que quieren y que necesitan. Esta perspectiva está absolutamente ausente o aludida de la manera más ambigua posible en este Proyecto Capriles MUD. Se amenaza proponiendo un regreso a ese concepto de descentralización aplicado por la cuarta república que terminaba convirtiendo cada municipio en un pequeño país al servicio de los intereses del partido o la persona con más dominio político. Eso lógicamente no es lo que se debe entender por descentralización. El antiguo concepto se convierte en un obstáculo para las grandes políticas nacionales que hoy nos están urgiendo.

Los principios de solidaridad, justicia natural y subsidiaridad , propios de la Doctrina Social de la Iglesia son absolutamente irrealizables en esa sociedad neoliberal que prioriza lo económico, que estimula una competitividad feroz, una libertad del mercado para que aplique una especie de “sálvese quien pueda” sin que haya instancias desde un Estado que garantice la verdadera igualdad ciudadana. Esto no es lógicamente lo que un Enrique Capriles puede exponer en sus mítines. Pero esto es lo que se está orquestado nivel mundial y que es lo que se hace en las verdaderas “subastas” del país que se realizan hoy mismo en Panamá, Bogotá, Madrid o Lima donde se reúnen nuestros jerarcas de la burguesía nacional con los “actores” que aparecen en la propaganda electoral. Esto está orquestado por poderosas corporaciones supranacionales que ejercen un poder globalizado anónimo pero implacable y al servicio centrífugo de las mismas corporaciones y los países desde los que actúan.

Para esas conspiraciones no hay estados independientes, no hay idiosincrasias, principios morales que pudieran hacerle frente exitosamente al efecto fatalmente nocivo a las mayorías nacionales. “Confer”, la feroz oposición que la burguesía nacional exhibió en la ocasión de la promulgación, primero, de la misma Constitución Nacional hasta que el pueblo la aprobó con un 61 % de apoyo. La oposición que ejercieron pertinazmente a la ley de los Consejos Comunales y de esas misiones sociales que fueron combatidas groseramente por ellos, que ahora tratan de “incorporar” de manera muy ambigua a su estrategia. Recuerden, por ejemplo al sempiterno Presidente de la Federación Médica Venezolana, Sr. Natera, llamando a la Misión Barrio Adentro, “Misión Barrio Afuera”, por recordar una sola de las infinitas anécdotas.

Sobre el principio de subsidiaridad incide la guerra sin cuartel contra todo “intervencionismo estatal”. Para la ortodoxia neoliberal del sector opositor venezolano es impensable el tratamiento preferencial en el negocio petrolero hacia los países que carecen dramáticamente de este recurso. Por estos motivos emplazo como católico, como sacerdote, como religioso, como ciudadano a todos los sectores que se presentan como nuestros representantes, nuestros superiores, nuestros orientadores (Ej. Revista SIC, Centros Gumilla, Conferencia Episcopal, Confederaciones de Religiosos y Religiosas, AVEC, etc.) para que salgan de ese silencio obsequioso y hasta pusilánime frente al momento que vive el país.

Por favor, lean, entérense, ilústrense, recuperen la sensibilidad, la capacidad de discernir. ¡No se tomen “deportivamente” ni emocionalmente este momento! Nos va a faltar mucho tiempo para recuperar el terreno que gracias a sus actitudes hemos perdido en esta sociedad que ya no se deja engañar. Su hermano, que justamente por mi amor efectivo a mi Iglesia, a mi Familia Religiosa y a mis innumerables amigos que militan en la otra orilla, hago este SOS cuando faltan apenas días para el 7 de Octubre.

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