Morir por amor en el siglo XXI

Por John Jairo Tenorio desde La Recta

Hay quienes se suicidan por exceso de euforia. O se matan por angustia. Otros, por razones económicas. Aunque  muchas veces no se conocen las causas que llevaron al suicida a quitarse la vida. 

Por eso, algunos expertos en las profundidades de la mente, con el ánimo de prevenir futuros suicidios aconsejan realizar la llamada autopsia psicológica para entender cuál fue la razón anímica que lleva a que alguien tome la decisión de quitarse vida. Pero, ¡oh sorpresa! Si de todo hay en la Viña del Señor, con mayor razón en la Villa del las Palmas. Cuando todos pensábamos que ya nadie quiere a nadie y que el dinero es el principal aliado del amor, todavía en Palmira hay quienes se matan por amor. O por pena moral, como decían nuestros abuelos.

Así le pasó a Wilmar Rey Erazo, de 31 años y comerciante de motocicletas del barrio Obrero de Palmira. Resulta que su novia Diana Marcela Benitez, una palmirana de 23 años y madre de un niño de tres, murió en su casa del corregimiento de Tienda Nueva, en la madrugada del domingo 29 de abril, al parecer por la ingesta de licor adulterado, después de haber estado bailando con Wilmar. Pues bien, el miércoles 2 de mayo, casi cuatro días después de la tragedia, en pleno sepelio de Diana Marcela en la capilla del Cementerio Jardines del Palmar y junto al ataúd de la mujer, Wilmar se pegó un tiro en la cabeza. Los dos llevaban dos meses conviviendo.

El hecho nos hace recordar que el pasado 18 de noviembre cuando el mundo celebró el Día Internacional de los Sobrevivientes del Suicidio, el Instituto de Medicina Legal divulgó un estudio según el cual en Colombia todavía hay quienes prefieren la muerte a tener que enfrentar la desilusión de una pena sentimental o amorosa. Sí, todavía nos matamos por amor, como si no fuera suficiente el dolor de vivir. Los suicidas de hoy son una especie Romeo y Julieta del siglo XXI. La diferencia es que ya no se suicidan tomando veneno, sino disparando sobre su cuerpo. En Colombia, la primera causa de suicidio sigue siendo la desilusión y los desengaños amorosos. Le siguen, el diagnóstico de enfermedades terminales, los problemas económicos y los conflictos familiares.

En el mundo, en cambio, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las primeras causas son las quiebras económicas y la soledad. En el Japón, el país de los 30.000 suicidios al año, los jóvenes se matan porque sus padres le dedican más tiempo a la plata que al afecto personal. Para ellos, lo primero es el capital financiero. Para nosotros el capital humano. Por eso el suicidio en Colombia no es tan común, porque hay quienes le declaman al suicidio con poemas como éste anónimo que aún no sé cuál fue el suicida que lo escribó, por eso me gustaría consultarle al poeta y concejal de Palmira Aldemar Ramírez para saber si él conoce al autor. El poema dice así:

No temo a la muerte Solo temo a seguir con vida Solo temo al sufrimiento sin fin Al sufrimiento que me deja tu alma al huir…

Un rostro angelical se me muestra… ¡Lucifer ya me reclama! ¡a recibirme se apresura! Lo seguiré allí, a donde me guié El es mi única esperanza, porque Dios, Dios ya me traicionó…

No temo a la muerte Solo temo a seguir viviendo porque prefiero morir y verte… a no verte y seguir con vida.

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