Quemada en La Carbonera

Por John Jairo Tenorio desde La Recta

El presidente Juan Manuel Santos anunció el pasado lunes 23 de abril, durante una alocución televisada, la puesta en marcha de una nueva política de vivienda para la gente más pobre de Colombia.

El mandatario promete que acabará con la exigencia de que los subsidios se completen con un crédito bancario y que no haya necesidad del ahorro programado para que los destechados tengan, por fin, un lugar dónde meter la cabeza. Y no morir en el intento. Dice el Presidente que  “esto de darle casa sin cuota inicial a los de estratos 1 y 2 es algo verdaderamente revolucionario. ¿Perdón? ¿Revolucionario, señor Presidente? Eso de la cuota inicial para pagar después de tener la casa, o dar casa gratis, me suena a quien alguna vez fue presidente de Colombia, por allá en 1982. ¿Se acuerdan del “sí se puede”, de Belisario Betancourt? Y cómo no olvidar las casas que se entregaron con el Instituto de Crédito Territorial, el extinto Inscredial. Casas que terminaron siendo invadidas o abandonadas cuando se convocó a los propietarios a pagar las primeras cuotas obligatorias a los bancos. El barrio Floralia, al norte de Cali, es un vestigio de ese fracasado intento.

Como todos sabemos que al perro no lo capan dos veces, y que quien no conoce la historia podría repetirla, entonces me atrevo a decir que las 100.000 viviendas gratuitas para los más pobres que ahora promete Juan Manuel Santos, terminarán siendo un embeleco. Creo más bien que detrás del anuncio de casa gratis está el interés del Presidente Santos de cazar el respaldo de los ciudadanos que en menos de siete meses dejaron de creer en él hasta el punto de bajar del 73% al 58% la favorabilidad presidencial. Y esa estrategia de las casas gratis va acompañada de la salida de la Ministra Beatríz Uribe del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio. Ahora, el nuevo Ministro es Germán Vargas Lleras.

Mover a una mujer de la cuerda del ex presidente Álvaro Uribe y poner a un antiuribista al frente de un Ministerio que abre espacios para ser Presidente, pareciera ser una jugada  política, más que una generosa actitud para beneficiar a los pobres o lo que es más claro aún, el cuento de las 100.000 viviendas buscaría fortalecer el trabajo de Juan Manuel Santos de cara a las próximas elecciones. Los críticos dicen que con el anuncio de Santos “es la forma de conectarse con los sectores más deprimidos del país y demostrar que sus famosas locomotoras de la economía sí llegan a los extramuros de las zonas urbanas y rurales de Colombia”. Definitivamente en materia política nada está dicho y lo que estamos viviendo es un reacomodo de las fuerzas políticas que podría arrojar como resultado una nueva alianza entre un radical como Germán Vargas y un líder como el Presidente que ahora necesita oxígeno.

Lo tenaz es que hace apenas dos meses la Ministra de Vivienda, Ciudad y Territorio le dijo en Palmira al Alcalde Ritter López que esperaba estar otra vez aquí para entregar en diciembre de este año las nuevas casas de La Carbonera, pero al parecer la Ministra fue la primera quemada en La Carbonera. ¿Quién seguirá?

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