“Lo que tiene futuro en Colombia es la confluencia de todos los sectores de izquierda”, afirma presidenta del Polo

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Por León Valencia / Nuevo Arco Iris   

La siguiente es la entrevista que el portal web arcoiris.com.co (de la Fundación Nuevo Arco Iris) realizó con la presidenta del Polo Democrático Alternativo, Clara López Obregón sobre la actual coyuntura política colombiana. 

León Valencia: Este fin de semana se reúne en Bogotá la Marcha Patriótica,  ¿Cómo ve el Polo Democrático esta iniciativa?

Clara López: Como Presidenta del Polo yo tengo que decir que toda expresión social del pueblo colombiano es auténtica y legítima, pero nosotros  vemos con mucha preocupación en el PDA que hay sectores de nuestro Partido que están abrazando la causa de la Marcha Patriótica con el criterio de formar un  nuevo movimiento ya no social sino político. Un movimiento político que puede  llegar a sustraer una base social de apoyo al PDA. Por eso nosotros hemos dicho  en el Comité Ejecutivo Nacional, donde hemos discutido el tema, saludamos la Marcha Patriótica y el PDA no va a participar en ella y eso debe quedar diáfano  y claro. Nosotros somos un Partido político que saludamos y no estigmatizamos el surgimiento de otras iniciativas políticas, pero esa no es la nuestra, la  nuestra está en el ideario de unidad del Polo Democrático Alternativo.

L.V: ¿La Marcha Patriótica podría jugar en el futuro una apuesta política grande?

C.L: Yo pienso que lo que va a jugar en el futuro de manera importante es la  confluencia de todos los sectores de la izquierda. Mientras la izquierda democrática de este país no se unifique realmente y pueda llamar o extender más allá del Polo, es decir que el Polo tiene que ser un interlocutor de los sectores de centro izquierda.

L.V: ¿Centro izquierda? ¿Quiénes? ¿Petro?

C.L: Yo lo hablo desde la base porque usted sabe que cuando uno empieza a ponerle nombres de jefes comienzan las peleas a aflorar. En la izquierda al  igual que en la derecha las diferencias no surgen por las ideas ni por las distintas posiciones políticas si no por los protagonismos, los liderazgos y por conquistar las fuerzas sociales que están detrás como impulso para trepar y obtener posiciones. Yo lo he dicho, desde siempre, que todos los sectores que  apoyan las distintas vertientes de la izquierda democrática y digo democrática a  conciencia porque en eso creo que la experiencia del Polo ha sido absolutamente civilista en su accionar, en su pedagogía y en su manera de manejar la política.

L.V: Pero ya en el 2006 el Polo era una confluencia se sectores, pero dejó de serlo…

C.L: El Polo tuvo una época de gran generosidad con la izquierda donde se dio una especie de Frente Nacional por terceras partes. En nuestro primer Congreso  participó una tercera parte del antiguo PDI, una tercera parte de Alternativa Democrática y una tercera parte de una tercera pata donde estaban por ejemplo  Angelino Garzón y María Emma Mejía.

L.V: La gestión suya en la Alcaldía de Bogotá, la vicepresidencia de Angelino y la Alcaldía de Petro… ¿Son la cuota inicial de una oposición más crecida?

C.L: Y más madura. Por eso cuando hablo de la confluencia de todos los sectores alternativos es fundamental porque tiene que ser más allá del Polo, de  Progresistas y del Centro Independiente. No me queda la menor duda de que se puede conformar una mayoría capaz de ganar la Presidencia de la República, si  logramos estructurar un programa compartido y una candidatura presidencial única.

L.V: ¿Cómo va a jugar usted, que ganó un gran capital político en la Alcaldía, de cara a las elecciones de 2014?

C.L: Yo tengo el convencimiento de que ese capital político es un capital que no me pertenece exclusivamente. Creo que me distingo, quizás por ser mujer, de  los otros líderes que se han forjado en la luchas del PDA o de sus movimientos políticos y se llevan su prestigio para ir a jugar solos el partido a otra parte. Yo creo que tenemos que buscar la manera de unir, de confluir y de hablar mucho entre nosotros, de tender esa red de izquierda que es tan amplia.

L.V: Pero es casi seguro que una consulta interna en el Polo sería entre usted y Jorge Robledo…

C.L: Yo pienso que nosotros tenemos que llegar a acuerdos al interior del Polo y después jugar en el campo alternativo entre todos una candidatura única.  A mí no me queda la menor duda de que el Polo no es ni la solución providencial ni puede hacerse sin el Polo. Tenemos que jugar la partida más allá del Polo.  Nosotros con el senador Robledo tenemos muy claro que podemos ir a una consulta  interna, pero nosotros no vamos a salir enfrentados, vamos a salir unidos.

L.V: ¿Y consultas con otros sectores?

C.L: Yo creo que en la consulta con otros sectores estará muy fuerte el Polo porque va a ir con una carta de unidad interna. A mí me gustaría un diálogo temprano con sectores disidentes del Partido Liberal que lidera Piedad Córdoba, con los sectores de los Progresistas que yo no se si están pensando en Antonio  Navarro, y si el Centro Independiente está pensando en candidaturas presidenciales o si Angelino Garzón se pueda destetar de la derecha, pero tenemos que conversar.

L.V: O sea que en el 2014…

C.L: Tiene que haber un candidato de la confluencia, que compita con el de la Unidad Nacional. Tenemos el gran reto de unirnos para hacerle frente y ganar.

L.V: Pero puede aparecer un tercer candidato, del uribismo..

C.L: Si ellos se dividen mejor para nosotros. Si se logra la unidad de todo el campo alternativo y el campo de la Mesa de Unidad Nacional se divide entre santistas y uribistas tenemos una mayor posibilidad de ganar.

L.V: ¿Por qué el Polo no ha acompañado la Ley de Víctimas?

C.L: Creo que en su pregunta hay una trampa. No es cierto que no la hayamos acompañado. Lo que nosotros no acompañamos y por eso presentamos un proyecto  alterno fue el engaño que se incorporó en la Ley de Víctimas. Fíjese usted que ya hasta la Contralora General de la República nos está dando la razón. La Ley de Justicia y Paz era más generosa que la Ley de Víctimas porque ofrecía la reparación administrativa de hasta 27 millones de pesos por familia y ya  vamos en 17 y bajando con la Ley de Víctimas. El tema es que como se  reestructuró la reparación hizo primar tanto el criterio de sostenibilidad fiscal. Es la típica demagogia legislativa donde se ofrece reparación integral, pero estructuralmente el proyecto la niega.

L.V: ¿Por qué la niega?

C.L: La niega porque no le permite al que se acoja a la reparación administrativa acudir a la jurisdicción cuando tiene una aspiración a una indemnización mayor. La restitución de tierras se va a limitar a aquellos casos en los cuales no haya una actividad productiva en el predio despojado, con el famoso derecho a la superficie. Este dice que cuando llega la víctima a su restitución y descubre que su predio ha sido incorporado a una plantación (como  las de palma africana de los paramilitares) entonces ya no tiene derecho a que le devuelvan las tierras.  Pero ya aprobada la Ley en las circunstancias  limitadas de hoy, nosotros estamos acompañando a los campesinos en su exigencia  de la restitución de tierras y ha difícil que es eso.

L.V: ¿Cuál es el principal reto de la Ley?

C.L: Yo asistí a una marcha convocada por el movimiento de víctimas con el  apoyo del PDA en Córdoba y en Montería y quiero decirle que lo que se vivía en  esa marcha era terror, pánico. La gente en todas las zonas de despojo vive bajo el régimen del miedo y nadie se atreve a reclamar su tierra porque sus vidas corren riesgo. Ahí está el gran reto de la restitución ilimitada que trae la Ley de Víctimas. Para que la Ley sea posible el Gobierno tiene que tomar una acción profunda y estructural en la desarticulación de los grupos paramilitares que hoy llaman Bacrim y que no son sus herederos, son sus lugartenientes con las mismas armas que no entregaron en su momento las desmovilizaciones de justicia y  paz.

L.V: La izquierda solía ser vista como la oposición a los gobiernos de  Colombia. Pero ahora la oposición son  Uribe y sus seguidores ¿Qué opina al  respecto?

C.L: No considero eso oposición como tal. Es la nostalgia del autoritarismo que acompaña siempre al expresidente Uribe y que espero que el país pueda dejar  atrás. No me queda la menor duda de que están tratando de torpedear la Ley de Víctimas y otros aspectos que los diferencian del gobierno de Santos. Lo mismo  en lo que tiene que ver con la negociación para dejar atrás el conflicto armado guerrillero mencionado por el presidente Santos en su discurso de posesión y en la reciente Cumbre. Es muy subjetivo y excluyente. El PDA no se siente representado ni por la política oficial del gobierno y mucho menos por la política de las FARC. Uribe si está representado por un sector muy grande del  Gobierno y de los actores de poder, a Uribe no le gustaría ni le gusta oír la palabra negociación porque para él solo funciona el exterminio.

L.V: Pero es oposición…

C.L: Me preocupa muchísimo el concepto que algunos empiezan a mover que la oposición es ahora desde la derecha. Yo creo que esa es una manera de profundizar  la exclusión política y de ignorar la verdadera alternativa de los sectores de  izquierda que no están todos en el Polo, pero que el Polo representa. La oposición de Uribe es una oposición para poder volver al reinado de la  ilegalidad.

L.V: ¿Qué ha pasado con el Estatuto de la Oposición?

C.L: Hemos mantenido una discusión permanente sobre la necesidad de  establecer un verdadero Estatuto de la Oposición en Colombia. Desde el inicio de este Gobierno le planteamos al presidente Santos y luego al Ministro del  Interior, que nos visitó aquí en la sede, que en la estructuración institucional hay temas de Estado y temas de gobierno. Los temas de Estado interesan a toda la comunidad estén en el gobierno o estén en la oposición. El Gobierno se ha  estructurado en la Mesa de Unidad Nacional casi que con un criterio de pensamiento único y excluye de la deliberación pública no solo al Polo Democrático Alternativo que es el único partido de oposición, sino a los sectores sociales que no participan en la Mesa.

L.V: El Gobierno sabe que un Estatuto de la Oposición sin el Polo no va  ¿entonces que pasa?

C.L: Todos los proyectos de reforma constitucional y de ley que tienen que  ver con la estructura del Estado como el Fuero Militar o la reforma a la  justicia pasan sin que haya ninguna instancia en la cual la oposición pueda participar en la elaboración, estructuración y discusión real del proyecto. En un Estatuto de Oposición nosotros planteamos el derecho a que cuando el Gobierno  inicie el proceso de formulación de proyectos relacionados con la estructura del Estado se convoque a la oposición para escucharla antes de que estos lleguen al Congreso. ¿Por qué? Todos sabemos que existe la Mesa de Unidad Nacional donde se toman las determinaciones de fondo y después se despachan al Congreso de la República para que se haga el debate. Pero el centro de decisión ya no está en el Congreso de la República, este ha sido desviado al Gobierno Nacional con esa mayoría tan agobiante que se ha constituido en la Mesa de Unidad Nacional.

L.V: ¿Qué dice el Polo sobre el Fuero Penal Militar?

C.L: Cuando vimos el artículo del Fuero en la reforma a la justicia pegamos el grito en el cielo. La ampliación del Fuero y de la inmunidad de la Fuerza Pública que es lo que genera esa concepción del Fuero es un exabrupto. No solo va en contravía de los derechos internacionales y de la necesaria protección de la población civil en conflictos armados, sino que adicionalmente es una carta blanca para la impunidad de los graves delitos de lesa humanidad que ha cometido la Fuerza Pública. No lo digo institucionalmente si no los sectores de la Fuerza Pública que no son institucionales, pero que son muy amplios y que en el pasado han cometido graves violaciones de derechos humanos. Pienso que ese artículo del Fuero Militar se constituye en un dique, en un impedimento profundo para que se pueda avanzar en la negociación política del conflicto armado en Colombia y en la reparación integral de las víctimas con verdad y justicia.

L.V: ¿Cómo va la agenda frente al tema de la paz?

C.L: No hemos avanzado demasiado. Estábamos pendientes que pasara esta etapa de las liberaciones y dejar limpio el ambiente de esos temas que tienden a ser  muy mediáticos, pero que a veces confunden los procedimientos. Hay que hacer un proceso de consultas y de intercambio de ideas no solo con el presidente  Pastrana, sino también con sectores de la Iglesia Católica, las otras confesiones religiosas y sobre todo los partidos políticos. Nosotros pensamos que una negociación para concretar la paz de Colombia es estratégica para la democracia del país.

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