¡Congreso a la huelga!

Por: Godofredo Cínico Caspa 

¡Qué tal el pseudo presidente este que tenemos, el dandycito empolvado y socialistón dando órdenes por aquí y para allá! Si lo mandamos a elegir, nosotros los votantes uribistas, fue para que obedeciera, y ahora ¿qué se cree? ¿Comandante de las fuerzas militares? ¿Ese marinerito empolvado? Las fuerzas armadas están sujetas directamente a las directrices de Fedegan, La sociedad de agricultores, la Andi, Fenalco, Acopi y demás lindas agremiaciones donde se hace plata y se defiende el honor de quienes usamos camisas Armani y lociones de Hugo Boss. Y ahora le dio por pedirle al Congreso que trabaje en estas dos semanas que quedan de legislatura. Que trabaje él que no hace sino pasear para entrevistarse con el tiranosaurio rex del Chávez, que ojalá el sagrado cáncer de la derecha lo saque de circulación prontico.

Señor Santos: en el Congreso no se trabaja hoy, no se ha trabajado nunca y no se trabajará. Esa institución cimera existe para que la gente de bien haga negocios, se encuentre en el club del Capitolio, discuta, se tome unos güisquis y se muera de la risa del país. Ese es su trabajo y a veces hacer una que otra ley que proteja la tradición, la familia y la propiedad. El poder legislativo no pierde el tempo en pendejadas y tiene el instrumento democrático del pupitrazo para aprobar las vainas que le convienen a los gremios y a las petroleras.

Solo uno que otro holgazán del Polo y algunos detestables liberales trabajan dizque para representar al pueblo. En el Congreso las mayorías representan a las mayorías, no digamos físicas… Pero sí espirituales. O sea a la gente con platica. No le vamos a aprobar sus reformas gaitanistas. ¿Quiere acabar con este país? Y por más que le sapié con zalemas e incienso a los honorables, estos no le van a comer cuento.

¿Para qué perder el tiempo con leyes que en la práctica no dejaremos funcionar? Las leyes las aplicamos solo cuando nos convienen. Las demás son letra más muerta, tan muerta como el truhán ese del Carlos Pizarro, al que le van a celebrar el día con un concierto el 19 de abril donde cantará el terrorista internacional Paul McCartney. Ya estamos disponiendo nuestras brigadas de choque para sabotear esa orgía marxista. El rock es subversivo como la champeta, satánicos y cosas de barriadas y tugurios.

¿Sabe qué? Deje las vainas como están, Santicos cachiporrro, y no se me ponga a alborotar el avispero. Quédese quieto y deje de jorobar al Congreso. Disfrute de los viajes a los países comunistas y de la cocina de Palacio. Y acuérdese que nada es eterno en el mundo y que la reserva moral de este país lo puede sacar a sombrerazos de su ilusión reformista. Propongo oficialmente desde esta tribuna del pueblo, que a partir de ahora mismo todo el Congreso pase de la operación tortuga a la huelga indefinida, paso fundamental para la insurrección contra la dupla espurea Santos-Vargas. Las cosas como están, están perfectas. Llamar a nuevas reformas judiciales, constitucionales y etcétera, no es más que desordenar dos siglos de confort y sillones y abrirle la puerta a las peligrosísimas reivindicaciones populares, materia espurea de la subversión.

Toda mi solidaridad con ese faro de la decencia que es Juan Manuel Corzo. ¡A desconocer los subversivos proyectos de ley de la dupla Santos-Vargas, hijos de Belial! Me parece muy bien lo de Corzo: que la policía capture a los ministros, uno tras otro, no solo por no asistir al Congreso a rendirle cuentas de sus andares a las clases escogidas, sino por haberse salido del sagrado derrotero doctrinal de Obdulio y Laureano, paladines del verbo hecho pastoral. Poco a poco –como en gloriosas jornadas de antaño– iremos socavando las columnas de papel de este gobierno. ¡Censura, censura, censura! No solo como moción contra Santos sino a todo. Que de una vez por todas la moral prime sobre la promiscua democracia liberal.

Censura a la descastada prensa que como El Espectador influye negativamente (125 años de sublevación roja) en la población, sembrando ideas de condenable progreso y de prostitución del alma criolla. Censura a los partidos bakuninistas como el Polo y los Progresistas, representantes de Belcebú en Colombia. Censura al amor libre y la horrenda promiscuidad de una juventud guiada por el Patas. Que el Congreso, mayoritariamente seguidor de la Seguridad Democrática, se declare en Cabildo Abierto contra el régimen comunista de Santos. Ni una solo proyecto aprobado, ni una gabela otorgada. Que monseñor Rubiano en solemne eucaristía, bendiga el paro que hacemos todos los días.

De otro lado, ¡qué cabezazo el de los altos mandos militares ese de crear el concepto y la realidad misma de lo que mi general Alejandro Navas (oh paladín de la metralla) y el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón (adalid y prez de Colombia, bien nutrido estafeta del combate), han dado en llamar “el soldado universal”!¡Perfecto! Veo a los soldados de la patria combatiendo no solo en el sagrado suelo patrio, sino en la tierra entera, en el universo mismo, ganando combates cósmicos contra la subversión alienígena, llenando de falsos positivos la galaxia, ocupando las nebulosas y tomándose los huecos negros y los quásares. Veo (en paradigmática visión) a nuestros invencibles tanques Cascabel Y Urutú navegando por el espacio sideral.

Además de ser una decisión táctica de vital importancia que nos asegurará la victoria, este concepto del “soldado universal” lleva dentro de sí el aliento poético que nos hacía falta, la consigna ecuménica de la victoria, el concepto máximo del honor lunático. Ustedes perdonarán que me deje llevar por la emoción patria, pero tendremos generales de miles de estrellas y en lugar de destartaladas corbetas naves intergalácticas. Veo a los soldados de la patria combatiendo la sedición y la subversión en regiones tan apartadas como Alfa Centauro, llenando de gloria el éter, causándole bajas al enemigo astral, a la subversión extra terrestre. Con esta epónima decisión del general Navas (cuyo único defecto es ser corroncho) tenemos garantizada la victoria etérea, la gloria eterna, infinita, divina.

Llevaremos a los batallones de alta montaña al pináculo de la gloria en los Montes de Venus, a las fuerzas especiales las guiaremos al asalto final de los reductos de las FARC en Júpiter… ¡¡¡Ah mis soldados universales!!! Al fin Colombia será reconocida en el concierto planetario del combate. Nos estaba haciendo falta este concepto de una guerra astral, para acabar con los reductos sediciosos en los confines del cosmos.

¡Viva la patria de Santander! ¡Viva la imaginación militar!

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