LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LOS PERIODISTAS CALEÑOS

Por: Ricardo Tellez Bautista

Según Wikipedia, se llama responsabilidad social a la carga, compromiso u obligación que los miembros de una sociedad tienen para sí, como para la sociedad en su conjunto, -ya sea como individuos o como miembros de algún grupo. La responsabilidad social puede ser positiva o negativa. Positiva cuando hay acción, y negativa cuando por cualquier razón no la hay. Cada una de ellas impacta bien o mal a la sociedad. En términos menos complicados, la responsabilidad social viene a ser un compromiso voluntario que las personas tienen con la sociedad en su conjunto; es un compromiso que implica la posibilidad de impactar positiva o negativamente, a partir de una de dos actitudes: hacer algo para retribuir a la sociedad a la que pertenecemos (lo que es una ACTITUD PROACTIVA), o hacer nada, abstenerse de actuar (lo que es una actitud NEGATIVA).
Muchos otros enfoques se pueden traer para entender qué es RESPONSABILIDAD SOCIAL, pero el de Wikipedia es suficiente para introducirnos en el tema.
Cuando nuestro colega Duván Guerrero me invitó a dar apertura a este conversatorio, pensé que ese honor me permitiría preguntarles por la RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LOS PERIODISTAS CALEÑOS frente a la grave crisis que en todo sentido atraviesa nuestra querida Santiago de Cali. ¿Tenemos alguna culpa o responsabilidad de lo que a nuestra queridísima ciudad le está sucediendo? ¿Ejercemos realmente como periodistas el poder que dicen, tenemos, como cuarto poder? Y se me ocurrió anotar esta pregunta:
¿Cómo rodó esta ciudad a tan delicada situación social-político-administrativa sin que algún sector de la sociedad hiciera algo eficaz para evitarla?
No pretendo atribuir la culpa total a los periodistas, por supuesto, pero sí hacemos parte de los responsables indirectos. Los demás deben saber cuánto les toca. 
Nuestro ejercicio de transmitir a la población el diario acontecer nos hace muy cercanos –casi íntimos en muchos casos-, de los que ejercen poderes públicos: somos muy cercanos a lo que hace el ejecutivo, a los fallos de los magistrados y jueces, al control político de los concejales y diputados; y a los procedimientos de la policía, de la fuerza aérea, la marina y el ejército. También somos cercanos y a veces hasta compadres, de las procuradurías, de las contralorías, de las personerías y de la fiscalía ….
Esa cercanía nos permite como pocos, tener acceso a los actos administrativos que cometen, y que debían ser consecuentes con el orden constitucional y legal para hacer prospero al pueblo.
Ya entienden ustedes que no es posible que las causas generadoras de la crisis de Santiago de Cali hayan pasado inadvertidas a los periodistas. ¿Y porqué? ¿Hemos sido ciegos, sordos y mudos frente a nuestra responsabilidad social de denunciar los comportamientos generadores del atraso social? Pues así es! Esa es nuestra mea culpa.… Hemos sido ciegos, sordos y mudos, sin serlo. Y salvo algunas excepciones del admirado, respetable, envidiable e ineficaz periodismo alternativo e independiente, no estamos devolviendo con gratitud individual o colectiva a nuestra ciudad, la denuncia protectora que pudo haber evitado un sinnúmero de hechos generadores de atraso frente a ciudades hermanas como Medellín, Barranquilla, Bogotá, Pereira, Armenia y Bucaramanga.
Acerca de nuestra responsabilidad social, puedo sostener una tesis odiosa que dejaría caer sobre todos nosotros una porción enorme de responsabilidad social negativa por abstención. Pero mejor no hacerlo. Mejor quiero plantear el posible hecho generador de la actitud omisiva que tenemos. Y el hacerlo es una manera de lavarnos las manos para pedir perdón a la sociedad caleña. EL HECHO GENERADOR al que me refiero, radica en que los propietarios y directores de los grandes medios de comunicación han evidenciado que anteponen sus intereses a la posibilidad de denunciar a los gobernantes de turno. Casi que es el único hecho generador.
Algunos dicen con insistencia equivocada, que no es posible pedir objetividad a unos periodistas que tienen ingresos de miseria; que sacan su subsistencia de la venta de publicidad oficial. Y en varios casos extravagantes, además de no ofrecerles una relación laboral como debe ser, les pagan con medios cupos. Es decir, les descuentan el 50% del cupo vendido. Y se dan los casos en que comerciantes disfrazados de periodistas han asaltado espacios para sacar partido. No nos desubiquemos buscando los responsables río arriba. 
Los honorarios del rebusque publicitario no son la causa del silencio estomacal de los reporteros. Es el silencio dirigido de los directores o jefes de los medios televisivos, de radio o prensa, que deciden cuál asunto debe ser ampliado o silenciado, a cambio de prebendas que no puedo demostrar.
El reportero por su iniciativa no puede investigar ni referirse a lo que el superior ordena. Además, con qué tiempo y para qué va a investigar, si los días y los meses debe dedicarlos al lagarteo y a la lisonja para alcanzar la pautica que salva la comida, el arriendo, la salud, los colegios, los servicios y los diciembres. Y en los medios independientes ocurre lo mismo: sus directores escriben o editan las imágenes y entrevistas que les pueda garantizar la subsistencia. Su objeto social no es el periodismo sino la comercialización de un medio para vivir, o sobrevivir en casos de menor nivel. Muchas empresas de radio son como especies de moteles, en donde pseudoperiodistas arriendan con pago anticipado una o dos horas para hablar de cualquier cosa, y después se levantan, cepillan su boca y vuelven al día siguiente, a la misma hora y por la misma emisora.
No importa que dejar hacer dejar pasar haya permitido que una ciudad navegue sin brújula, comportándose como una triste provincia congelada, que en menos de dos décadas dejó de ser aquella ciudad modelo de civismo y prosperidad. Son silencios productivos. Con este lavado de manos, quiero decirle a la mayoría de ustedes, que poco o nada hay que hacer. Tampoco sientan vergüenza, pues la obligación de sostener la familia es superior al deber de denunciar, y por eso ustedes están trabajando. El periodismo no es la demostración física de la existencia de medios con periodistas, sino la comprobación moral de que su responsabilidad social tiene que ver con el nexo entre el Estado Municipal y la población, que por estar ocupada en la subsistencia, no tiene tiempo para ver lo que ven los periodistas.
La responsabilidad social de los periodistas de Santiago de Cali no está en manos de los periodistas.
Y para tranquilidad de todos, yo soy uno de ustedes. Con pelos y señales.
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