Predicciones Mayas 2012

Por: Francisco Torres

Los astrólogos y demás caterva de charlatanes que viven y pelechan con la candidez humana, nos han regalado un nuevo fin del mundo, esta vez en consonancia con las predicciones de los mayas, para la vuelta de la esquina: el 22 de diciembre del año 2012.

Los monopolios de las comunicaciones, los Discovery, History, National Geographic y otros se han apresurado a ser parte del negocio y del ardid aportando, además de su músculo comunicativo, una borrosa lejanía con la charlatanería, lo que termina por hacerla más “científica”. Con eso todos los canales, periódicos, revistas y emisoras repiten la inminente catástrofe, bien en sus espacios seudocientíficos, bien propalados por bellísimas mujeres en las secciones de entretenimiento.

En 3D, Hollywood nos da variadas muestras del inminente cataclismo para el cual todos deberíamos tener alguna suerte de arca de Noé, pero cuyo acceso, desafortunadamente, sólo está al alcance de algunos privilegiados o elegidos encabezados, como si no, por los jerarcas del gobierno norteamericano, que al parecer son los más necesarios para una nueva era, en razón quizás a que están libres de todo pecado. A los demás que se los lleve el demonio de la destrucción global. Entre el miedo -¿Cómo no creerle a los mayas, que eran expertos astrónomos, civilización misteriosa con un fin indescifrable?- y la risa –Qué miedo, el mundo se va a acabar- las masas esperan al 2012.

Por supuesto el albor de 1960 nos trajo angustias por el profetizado estallido de una bomba atómica, en 1962 por la conjunción de ocho planetas del sistema solar, el 17 de marzo de 1969, profetizado por una papisa, 1975, 1998, 1999, 2000, gracias a Nostradamus con la exegesis de Paco Rabanne, por si alguien dudaba. Todo lo cual me recuerda la profecía del cura Margallo contra la muy noble y muy leal ciudad de Santa Fe de Bogotá: El 31 de Agosto de un año que no diré, sucesivos terremotos tiraranse a Santa Fé.

Bueno, así cualquiera, algún día, acertará. Lo mismo con ese presagio ominoso inminente: si no aciertan los extintos mayas ya vendrán nuevas predicciones y entre el temor y el solaz se mantendrán ocupadas las mentes de las innúmeras legiones de pobres de este mundo, siempre al borde de la destrucción. Mientras tanto la catástrofe económica, la muerte por hambre de millones, las penurias de miles de millones, el desempleo, las guerras coloniales, el calentamiento global, la fastuosa e indecente opulencia del capital financiero, pasan de agache. Cuanto más, algún pobre despistado dirá: “el pan duro y escaso, pero de la que nos salvamos, se equivocaron los mayas”.

Pero… y siempre hay un pero para lo malo y lo bueno, muy bien podría ser que estemos hablando de otro fin del mundo, no apocalíptico e instantáneo, si no lento, difícil y bregado; de otro ocaso de los dioses, de esos repugnantes diosecillos de la Casa Blanca y el Pentágono. Y cuya verdad se propala por medio de los labios mendaces y ensangrentados de sus propagandistas: su miedo al fin inevitable de su imperio, que les hace ver a cada doblar del calendario una catástrofe global, que no puede ser más que la propia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s