Petro: ataque especulativo y pedagogía política

Por: Fernando Dorado / Activista social para Semana

Lo ocurrido la pasada semana entre el capital financiero, los medios de comunicación y el Alcalde electo de Bogotá, es de una enorme trascendencia para nuestro país. Queda allí trazada – anunciada – la hoja de ruta para los próximos cuatro (4) años. Petro – sin posesionarse – realiza la principal tarea del momento.

Construye democracia deliberativa y participativa. Hace pedagogía política de amplio espectro. No sólo para los bogotanos sino para todos los colombianos. Al fin y al cabo, en Bogotá se juega el futuro de la Nación. Todos los colombianos hemos aprendido de una manera práctica cómo el capital financiero se apodera de las empresas públicas del país. Con sólo adquirir un pequeño porcentaje de las acciones, se confieren el poder e imponen su lógica especulativa. Y en verdad… ¡se creen los dueños! Y así lo han hecho en todo el país. Empezando por Ecopetrol, la principal empresa de la Nación. A esa operación de “copamiento privado” – que es un verdadero atraco a todos los colombianos –, le llaman pomposamente “democratizar la propiedad de las empresas”. Petro, casi sin proponérselo, ha puesto el dedo en la llaga. De ahí la virulenta reacción. La oligarquía financiera – trans-nacionalizada y sin patria – sabe que está en juego su “modelo corporativo” basado en la economía especulativa que hoy hace crisis en el mundo, aunque en Colombia todavía está en expansión.

¿Qué fue lo que ocurrió?

Gustavo Petro concedió una entrevista a Yamit Amad para el diario El Tiempo. Ratificó su propuesta de constituir las Empresas Públicas de Bogotá (EPB), integrando o fusionando las empresas de energía, acueducto y telefonía. Así está planteado en su programa. El domingo 4 de diciembre publicaron la entrevista y al otro día, lunes 5, un operador financiero orquestó una jugada especulativa para desvalorizar la acción. Y lo hicieron con todo detalle. En dos días bajó su cotización en un 17,65%, aproximadamente. Inmediatamente los medios titularon: “El mercado reacciona negativamente a polémicas declaraciones del Alcalde electo Petro”. “Pánico financiero derrumba la acción de la EEB.” “Empresa de Energía de Bogotá pierde 1,8 billones de pesos”.

Y aparecieron los ataques de periodistas y analistas – interesados e ingenuos – que lo tacharon de “analfabeta financiero”, “imprudente”, “irresponsable”. Hasta la alcaldesa Clara López cayó en la trampa. Todos a una contra Petro. Quisieron hacer creer a la opinión pública que por culpa de las declaraciones de Petro la empresa más rentable de la capital entraría en quiebra. La Superintendencia Financiera suspendió la transacción de la acción en el mercado bursátil. El principal abogado uribista Jaime Granados, lo demandó penalmente por pánico financiero. Todos creían que tenían a Petro contra las cuerdas. Al final de la semana y principios de ésta, el Alcalde electo se defendió, se ratificó en su propuesta y realizó una excelente labor de pedagogía democrática. No vaciló en confirmar que va a fortalecer “lo público”, a defender la empresa – así sea comprando acciones –, planteando con toda claridad que no está proponiendo una “estatización”. Sin embargo, está claro que va a hacer valer el papel del Distrito como socio mayoritario. Con firmeza y valentía declaró: “Nadie debe esperar que el alcalde Petro arrodille el interés general al particular, así me cueste la vida.” Dio sopa y seco. Ripostó y tiene el primer round a su favor”.

¿Qué hay detrás de todo este asunto?

La intención de la oligarquía financiera no era económica. No fue una “jugada” para ganarse un dinero, aunque seguramente alguien perdió. El objetivo fue amedrentar a Petro. Ponerlo en el banquillo de la opinión pública y neutralizarlo antes que se posesione. Fue una operación política y mediática de alto riesgo. Se asemeja a los ataques que hizo la oligarquía venezolana para desestabilizar a PDVSA y derrocar a Chávez entre 2002 y 2003. Es evidente que la oligarquía financiera sabe que ha llegado a la Alcaldía de Bogotá una persona que puede poner en peligro el modelo de desarrollo que – a la sombra de la lucha contra el terrorismo –, han logrado consolidar en toda la Nación. Hasta ahora ningún alcalde o gobernador se había atrevido a tocar esos intereses “sagrados”. Ni siquiera los del Polo.

¡Petro arrancó muy bien! Pero además, han identificado con toda claridad que Petro no sólo va a administrar a Bogotá. Saben que él representa las tendencias nacionalistas y democráticas que se están imponiendo en Sudamérica y que acaban de insurgir en el mundo árabe y en todo el planeta. Tienen plena conciencia que si Petro realiza una “buena Alcaldía”, no tendrá rival que lo pare en su camino a la Presidencia de la República. Y… claro, eso los trasnocha. Este rifirrafe es un preludio de lo que va a ser la administración distrital de Petro. Será un pulso permanente con los medios de comunicación que están al servicio del gran capital. Van a estar respirándole en la nuca. Lo cual, frente a lo ocurrido y a la capacidad ya demostrada por el político de izquierda “progresista”, es muy bueno porque va a trabajar con la fuerza de ellos. Igual que en campaña, entre más lo ataquen… más se crece.

Varios mitos intocables caen

Uno: “Lo público se valoriza con la inversión privada”. Lo que en verdad ocurre es que lo público queda secuestrado por el interés privado. En la EEB los accionistas mayoritarios – que son todos los bogotanos –, no tenían quien los defendiera. Los gerentes terminan sometidos a la voluntad de los accionistas minoritarios que pueden especular y hacer maravillas con la propiedad “pública”, mientras la Empresa no tiene siquiera un Fondo de Reserva para comprar acciones cuando se presenta un ataque especulativo de ésta naturaleza. Bien lo ha dicho Petro: ¡La Empresa debe defenderse!

Dos: “El mercado se regula a sí mismo”. Quieren hacernos creer que el “mercado” es una especie de Dios. Petro habló de “mano peluda”. Y es que, efectivamente, para los capitalistas el mercado es Dios. Cómo por obra de magia bajan y suben las acciones, como si detrás de cada operación financiera no hubiera un propietario, un comisionista o un agente de la Bolsa, actuando y manipulando, amparado por las normas del mercado bursátil. El interés general está a expensas de un juego de ruleta.

Tres: “No es posible desde una Alcaldía enfrentarse a la estructura neoliberal del Estado”. Los hechos demuestran que si existe voluntad política y capacidad de riesgo, se puede enfrentar el modelo. Otra cosa es que los anteriores gobernantes del Polo no hubieran tenido los arrestos para coger el toro por los cachos. Es más, conociendo el terreno y manejando bien las herramientas, podemos ganarles espacio, sobre todo en lo político.

Las lecciones para las fuerzas democráticas

Éste acontecimiento nos permite sacar varias enseñanzas que van más allá de lo coyuntural. Se puede “pulsear” con el gran capital siempre y cuando:

a) Tengamos clara nuestra principal labor en el desempeño de la tarea gubernamental (ejecutiva). No sólo es administrar con ética, transparencia, realizar obras de beneficio colectivo, propiciar espacios de decisión y participación ciudadana y comunitaria sino que nuestra tarea primordial es educar a nuestro pueblo, hacerle ver la contradicción que existe entre el interés general – lo público – y el interés particular de la plutocracia financiera – el capital especulativo –.

b) No confundamos el poder parcial de una Alcaldía, Gobernación o incluso de la Presidencia de la República (Gobierno) con el llamado “Poder”. Mientras las relaciones de producción capitalista predominen en una nación, el carácter del Estado será burgués. Así las fuerzas democráticas “manejemos” formalmente un “aparato de Gobierno”, la lógica del capital estará actuando en la vida real. Aprovechar dichos escenarios para recuperar espacios para lo público y construir fuerza política para socavar el “Estado colonial”, es lo máximo que se puede hacer. Y hay que hacerlo con fuerza sostenida, con continuidad e inteligencia.

c) No identifiquemos “lo público” con “lo estatal”. La operación de la prestación de los servicios públicos puede adquirir varias modalidades: empresa estatal, privada, comunitaria, cooperativa o mixta. Lo que no se puede permitir es que el servicio público se convierta en un negocio de lucro particular. La operación tiene unos costos (administración, operación y mantenimiento, recaudo de tarifas, etc.) pero el carácter del servicio debe tener un sentido colectivo. La ley 142/94 abrió el compás para que el interés particular se imponga sobre el general. ¡Contra eso es que luchamos!

En el caso de la EEB existe un intrincado nudo de intereses. La empresa es una sociedad anónima por acciones con participación mayoritaria del Distrito (76,5%), Endesa (7,2%), Ecopetrol (7,4%), Corficolombiana-Sarmiento Angulo (3,8%) y otros accionistas minoritarios. La EEB creó, en alianza con el grupo español ENDESA, las empresas Engesa (generación) y Codensa (distribución/comercialización), en las cuales participa con un 51,5%. La EEB tiene negocios e inversiones en Perú y Guatemala, es adjudicataria del negocio Ecogás, la mayor transportadora de gas del país y tiene una Holding financiera y energética con inversiones en el sector eléctrico y gas natural con una fuerte influencia en el mercado nacional y latinoamericano. Recientemente (abril/2011) – en el gobierno del Polo – se vendió el 5% de acciones sin mayor información para el principal socio que son los 7 millones de bogotanos.

d) Nos apoyemos en la gente y construyamos democracia deliberativa y participativa. Hay que ir más allá de los espacios institucionales. Lo que acaba de hacer Petro – usando los medios de comunicación – es el mejor ejemplo de cómo se debe actuar. Eso es crear poder, opinión pública, fuerza política. Es la principal tarea.

Conclusión: Este caso es un ejemplo del poder omnipotente de los grandes consorcios capitalistas transnacionales en Colombia. Es una muestra que no van a permitir que lo social y lo público encuentren un camino de coincidencia o convergencia. Lo “público” – así formalmente esté en manos del Estado – está hoy bajo la lógica y al servicio del capital, y va a ser una dura tarea recuperarlo para el interés general, así se llegue a ejercicios de Gobierno. Sólo el movimiento social y la fuerza de un “contra-poder-desde-abajo” será garantía para conseguirlo.

Pero otra conclusión es evidente. El papel y la vida de Gustavo Petro deben ser preservados y cuidados. Su existencia vital va a correr mucho más peligro a partir de éste incidente. Todos debemos rodearlo.

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